Vivan las cadenas

Vivan las cadenas
http://cosmem.blogspot.com.es/2012/03/del-viva-la-pepa-al-vivan-las-cadenas.html

Hoy 11 de septiembre, miles de almas bienintencionadas, muchas todavía con acento andaluz y extremeño, se unirán a la Vía catalana, una cadena humana que reivindica el derecho a decidir, o la independencia, o la libertad, o el hartazgo por el robo de Madrid, o todo a la vez. Será una cruzada por la recuperación de la prosperidad arrebatada hace… 300 años. El último gran momento de las cadenas lo vivimos en 1814, cuando muchos bienintencionados ciudadanos madrileños recibieron a Fernando VII al grito de “¡vivan las caenas!”, soltaron los caballos y se pusieron a tirar ellos mismos del carro de su deseado monarca absolutista.

La historia de España está marcada por el fracaso, el desprecio a la razón, la perseverancia en el error y el empleo de nuestras escasas armas en batallas equivocadas contra enemigos no menos equivocados. Es una historia construida sobre uniones temporales de intereses contra algo o alguien, a menudo el vecino. El capítulo catalán forma parte nuclear de ese oscuro libro, que acabará como y cuando tenga que acabar, pero que ha sido escrito entre todos.

Sea cual sea el final, con unos u otros gestionando nuestra cartera, la mayoría seguirá encontrando su patria al cruzar la puerta de casa y la bandera más representativa continuará siendo a cuadros y servirá para cubrir la mesa del comedor. No creo que casi nadie esté hoy en condiciones de juzgar al prójimo por encadenarse o no para defender como mejor crea conveniente el plato de comida de los suyos, pero no nos hagamos más trampas al solitario. Esto no tiene que nada ver con dignidad, igualdad, libertad y fraternidad; esto va sobre todo de la ubicación de la caja registradora. Así que, dejemos el victimismo, porque ser victima de la estupidez histórica de nuestros dirigentes no es patrimonio ni mérito exclusivo de nadie.

Cadena por la independencia catalana en la costa de Girona
http://www.20minutos.es/noticia/1888590/0/cadena-humana-nudista/palamos-girona-reclama/indepencia-cataluna-protesta/

Hablar de opresión en la Catalunya actual es una falta de respeto a la inteligencia. Sólo hace falta dar un paseo por Barcelona o por cualquier pueblo catalán de interior para percatarse de la fuerte opresión de símbolos, por ejemplo. Abominar del centralismo alienador desde la Barcelona olímpica de invierno 2022, la Barcelona World tarraconense o el raholismo ilustrado es una broma de mal gusto. Levitar moralmente para hablar de España como anomalía histórica y llevar (al menos) 5 siglos formando parte de esa anomalía te convierte, irremisiblemente, en anormal. Como dice Enric González “esa caspa es un poco nuestra también”, es tan catalana como castellana, y si no que le pregunten a Felix Millet (‘veritat que no ens farem mal?’).

De cara a la galería internacional, haríamos bien en abandonar las imposturas, los dramas, la teatralidad y los brindis al sol porque hace mucho que ni españoles ni catalanes pintamos nada. Hace mucho que el mundo se aleja de nuestro entrañable anacronismo recordándonos con su indiferencia que ya no estamos de moda. No pasará (casi) nada, tanto si Catalunya se sube a una vía rápida hacia el oasis como si se queda estancada en el olvido.

Y con todo eso, votemos, claro que sí. Decidamos y hagámonos responsables de lo que decidimos, de una vez. Dejemos atrás el cainismo irresponsable y empecemos a ser soberanos de nosotros mismos sin buscar cómplices ni excusas. Rompamos las cadenas y dejemos las etiquetas fáciles que nos abrigan ante todo aquello que no nos cabe en la cabeza y apechuguemos con nuestras decisiones, que son sólo nuestras y de nadie más.

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1 comentario en “Vivan las cadenas

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