Un momento de cine

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La luz intermitente del cartel de salida del cine nos permitió disfrutar de una escena final digna de la película que acabábamos de ver. Aquella longeva pareja bailaba absorta en esa sobria felicidad que solo los años permiten disfrutar. Como si de un zoótropo se tratara, giraban sobre sí mismos intentando viajar al inicio de su propia historia.

Y allí, subidos a la ola de sus primeras emociones bailaron y bailaron hasta convertirnos en figurantes de aquella escena que todos aspiramos a protagonizar.

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Rebajas en educación

Rebajas en educaciónCon solo unos días de diferencia y en ciudades diferentes, dos personas que me atendían en sendos establecimientos se han mostrado sorprendidas por mi “buena educación”. No, esta no es mi candidatura a yerno del año, sino una muestra de sorpresa/alarma al comprobar que algo tan básico como “buenos días”, “por favor”, “gracias” y “hasta luego” constituye una anormalidad en las interacciones de personas que trabajan de cara al público.

No es una muestra representativa de nada más que mi experiencia pero percibo una creciente tendencia del egocentrismo, la superficialidad (digital y personal) y la banalización de las formas. Llevamos tanto tiempo de rebajas en educación que se han agotado los saludos, las sonrisas, los agradecimientos, la prudencia o la empatía; por no quedar, no parecen quedarnos ganas ni de hablar con “nuevas” personas en persona (lo que me recuerda peligrosamente a algún capítulo de Black Mirror). Seguir leyendo “Rebajas en educación”

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¿Por qué te ríes si no tiene gracia?

Torneo Internacional sub 12 de la Liga PromisesLa niña miraba a su madre incrédula, incapaz de descifrar aquel código social que empuja a reír sin ganas para rellenar segundos en conversaciones intrascendentes trufadas de generalidades y silencios incómodos. Protocolos de supervivencia social que sin duda acabará por aprender a fuerza de imitar a sus mayores.

Si ya es decepcionante que les pongamos ante espejos trucados para deformar su perspectiva desde bien pequeños, lo es aún más que nos congratulemos ante sus monstruosas poses. El reciente Torneo Internacional sub 12 de la Liga Promises es un buen ejemplo de ello. Niños de menos de 12 años jugando para las cámaras de televisión, imitando el look y los gestos de sus ídolos, vestidos como auténticos profesionales sin obviar el más mínimo detalle. Compitiendo por encima de sus posibilidades, incapaces todavía de entender la dimensión de sus actos al amparo de familias enfervorecidas con la evolución de sus aspirantes a prodigios (del balón).

Aturdidos por medios a la caza del escudo adecuado en la figura mejor moldeada, nada escapó al guión de los nuevos tiempos basados en la fugacidad de la apariencia. Los escasos gestos y actitudes propios de infantes activaron las sonrisas justas para autoafirmar a los padres de la(s) criatura(s).

“No hay nada malo en que los niños disfruten una experiencia única” me han dicho algunos entendidos en la materia. Supongo que no lo habría, si después de que señalaran su nombre en la camiseta al marcar un gol o de que buscaran la cámara antes que a sus compañeros para celebrarlo encontraran reprobación en lugar de mucha gente dispuesta a reírles la gracia, aunque no la tenga.

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Dicen ‘la gente’ aunque solo se refieren a ‘su gente’

Confrontación

Sitúo el listón a superar por cualquier político en algo tan elemental como su sincera voluntad de servicio a la comunidad. No tengo más método de evaluación que la hemeroteca y un instinto que me ayuda a detectar cuando alguien viene a servirse en lugar de a servir.

Partidos políticos nuevos, viejos y mediopensionistas siguen saturados de especialistas en hacer de cada solución un problema. Trileros del cortoplacismo que trapichean con nuestro futuro para salvar su presente. Mala gente marcada en muchos casos por una rabiosa mediocridad que desgraciadamente admitimos como estándar de nuestra política. Seguir leyendo “Dicen ‘la gente’ aunque solo se refieren a ‘su gente’”

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