El fin

 

Espanyol

“Guanyarem, no en tinguis cap dubte, avui guanyarem”, esas fueron las palabras de un veterano aficionado a un niño en la cola de una tienda minutos antes del inicio de lo que en otra época fue un derbi. Supongo que esa fe (casi) inquebrantable de los suyos es la que le ha permitido al Espanyol sobrevivir 115 desafiando a la lógica y los elementos. Una resistencia que es en sí misma nuestra principal victoria pero que a su vez ha sido germen de infinitas guerras intestinas, fuente inagotable de bilis y manto de innumerables decepciones que han acabado por hacer del hastío un estado de ánimo irreversible para gran parte de la menguante parroquia blanquiazul.

No es una cuestión de voluntad. Hemos querido agarrarnos con todas nuestras fuerzas a cualquier brizna de esperanza en el camino para seguir creyendo que tal vez, esta vez sí, pasaría algo que recalculara nuestra inequívoca ruta hacia el abismo: tal vez el próximo torneo de Copa signifique un punto de inflexión, tal vez el siguiente derbi nos haga sentir orgullosos de nuevo, tal vez ese plan de saneamiento sea el definitivo, tal vez… el cortoplacismo ha sido tan miope y tan gris que sin darnos cuenta nos ha corroído los sueños y con ellos la ilusión.

Hemos renunciado a las formas, a los principios y a tener una identidad propia a cambio de un poco más de tiempo que nos permitiera agarrarnos una vez más al eterno ‘tal vez’; hemos aceptado que en el campo y en el palco nos represente cualquiera de cualquier forma a cambio de poder tirar una vez más los dados de nuestro azar, esos que siempre nos han sido esquivos. Seguir leyendo “El fin”

Un beso del infierno

Meravellosa Minoría
Fuente: Pericos Online

Y de repente, ese autobús amarillo del que desconoces origen y destino, abre la Diagonal como una cremallera que deja al desnudo un Matrix futbolístico invisible para la mayoría.

Una Meravellosa minoría sobre ruedas que se adentra en las entrañas de la ciudad con el aplomo de quien se sabe de vuelta a casa. Y confirmas que sí, que el Espanyol existe, que es real. Que el Espanyol ha despertado de su letargo y vuelve a las calles que le vieron nacer.

Parece que por fin hemos entendido que nuestra guerra es la guerrilla; que nuestro camino es eso, un camino, no un destino. Y que si no queremos que otros desvirtúen nuestro relato, debemos escribirlo nosotros. Hoy que los clubes grandes se alejan y se vuelven artificiales, volátiles y vacíos; por esencia y por oportunidad, el camino del Espanyol es el contrario, eliminar barreras y acercarse con naturalidad a la calle y a la gente para volver a ese pasado del fútbol que será nuestro futuro: la comunidad. Seguir leyendo “Un beso del infierno”

“Me gusta el Espanyol… y tengo bastante con eso”

Lo dijo Casilla en el Calderón tras ser preguntado por su posible destino atlético a final de temporada. Nos sorprendió (para bien) su respuesta porque nos hemos acostumbrado a que nuestros jugadores (sólo) entiendan el Espanyol como una escala en su camino y hemos aceptado como algo normal que los canteranos sueñen más allá de Cornellà desde Sant Adrià.

Los aficionados hacemos conjeturas con el beneficio que obtendrá el club de la venta de jugadores que aún no han debutado. La información blanquiazul pivota sobre eternos procesos de renovación que nunca cuajan y sobre el interés de otros clubes en nuestros mejores jugadores; jugadores que especulan públicamente con las necesidades económicas del Espanyol para dejar su puerta de salida entreabierta.

Tal vez siempre fue así, pero sin darnos cuenta hemos interiorizado que somos poca cosa para cualquier jugador que destaque dos domingos seguidos. No entendemos qué podrían ver en nosotros para querer seguir aquí. Hemos ido perdiendo autoestima hasta aceptar como algo inevitable que Getafe o Swansea fichen canteranos blanquiazules imberbes (convertir en principal la puerta de atrás del Espanyol tampoco ha ayudado a que chavales, y no tan chavales, quieran echar raíces).

Nos hemos descuidado y hemos dejado de mirarnos en el espejo asumiendo que nunca podremos ser ese club con el que soñamos. En 113 años no hemos sido capaces de forjar una identidad sólida y reconocible a la que agarrarnos para hacernos fuertes más allá de nuestro momento o del contexto. No hemos sabido establecer un relato con el que recordar/explicar nuestro porqué a quienes nos miran desde la duda o el prejuicio. Todavía no, pero podríamos hacerlo, depende exclusivamente de nosotros. Seguir leyendo ““Me gusta el Espanyol… y tengo bastante con eso””