Devolvednos el derbi 

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El 17 de abril de 2010 se jugó el primer derbi en Cornellà, el último en el que el RCD Espanyol, dentro y fuera del terreno de juego, fue un único Club orgulloso de sí mismo. La última vez en la que sentí que juntos éramos realmente capaces de desafiar a la lógica.

Fue nuestra última victoria, un 0-0 que supuso una declaración de intenciones ante el mundo del fútbol: aunque ya nada pudiera volver a ser como antes, aunque la distancia entre las multinacionales del fútbol y los clubes mundanos fuera sideral; al menos una vez al año, durante 90 minutos, el mejor club del mundo tendría que bajar a la arena del último reducto de la resistencia futbolística en Cataluña. Seguir leyendo “Devolvednos el derbi “

Algo por lo que merezca la pena ¿seguir perdiendo? 

RCD Espanyol, derbi

¿Recuerdas ese suave susurro en el silencio de aquella canción que consiguió erizar el vello de tu piel?, ¿el fragmento de aquel libro que durante unos segundos te heló la sangre al recrearlo mentalmente?, ¿la escena que te provocó un nudo en el estómago mientras notabas como las cuencas de tus ojos se humedecían?, ¿y aquel gol en el último minuto que te hizo gritar y abrazar a desconocidos? Emociones imborrables que han ido configurando tu forma de ver y sentir la vida. Esa es ya la única victoria al alcance del RCD Espanyol: volver a emocionar a los suyos para formar parte de sus vidas.

Porque tú también lo sabes, aunque no quieras repetirlo en voz alta: vamos a perder esta “guerra”; en realidad, nunca tuvimos opción alguna de ganarla. El Espanyol, como tantos otros equipos, fue siempre carne de cañón de un fútbol que quedará en manos de las multinacionales que más y mejor sepan vender su producto. Aún en la aparente abundancia que nos aguarda, nuestro destino seguirá estando ligado, en el mejor de los casos, a las páginas secundarias de una historia global que no protagonizaremos. Nunca nos hizo falta en realidad. Seguir leyendo “Algo por lo que merezca la pena ¿seguir perdiendo? “

El fin

 

Espanyol

“Guanyarem, no en tinguis cap dubte, avui guanyarem”, esas fueron las palabras de un veterano aficionado a un niño en la cola de una tienda minutos antes del inicio de lo que en otra época fue un derbi. Supongo que esa fe (casi) inquebrantable de los suyos es la que le ha permitido al Espanyol sobrevivir 115 desafiando a la lógica y los elementos. Una resistencia que es en sí misma nuestra principal victoria pero que a su vez ha sido germen de infinitas guerras intestinas, fuente inagotable de bilis y manto de innumerables decepciones que han acabado por hacer del hastío un estado de ánimo irreversible para gran parte de la menguante parroquia blanquiazul.

No es una cuestión de voluntad. Hemos querido agarrarnos con todas nuestras fuerzas a cualquier brizna de esperanza en el camino para seguir creyendo que tal vez, esta vez sí, pasaría algo que recalculara nuestra inequívoca ruta hacia el abismo: tal vez el próximo torneo de Copa signifique un punto de inflexión, tal vez el siguiente derbi nos haga sentir orgullosos de nuevo, tal vez ese plan de saneamiento sea el definitivo, tal vez… el cortoplacismo ha sido tan miope y tan gris que sin darnos cuenta nos ha corroído los sueños y con ellos la ilusión.

Hemos renunciado a las formas, a los principios y a tener una identidad propia a cambio de un poco más de tiempo que nos permitiera agarrarnos una vez más al eterno ‘tal vez’; hemos aceptado que en el campo y en el palco nos represente cualquiera de cualquier forma a cambio de poder tirar una vez más los dados de nuestro azar, esos que siempre nos han sido esquivos. Seguir leyendo “El fin”