Dicen ‘la gente’ aunque solo se refieren a ‘su gente’

Confrontación

Sitúo el listón a superar por cualquier político en algo tan elemental como su sincera voluntad de servicio a la comunidad. No tengo más método de evaluación que la hemeroteca y un instinto que me ayuda a detectar cuando alguien viene a servirse en lugar de a servir.

Partidos políticos nuevos, viejos y mediopensionistas siguen saturados de especialistas en hacer de cada solución un problema. Trileros del cortoplacismo que trapichean con nuestro futuro para salvar su presente. Mala gente marcada en muchos casos por una rabiosa mediocridad que desgraciadamente admitimos como estándar de nuestra política. Seguir leyendo “Dicen ‘la gente’ aunque solo se refieren a ‘su gente’”

15M: aniversario de un (primer) intento fallido

15MLa casta/clase/profesión política sintió miedo ante el 15-M. Durante algunas semanas el desconcierto se apoderó de gobernantes nepotistas,  administradores de la nada, asesores ociosos y demás grasa albergada en el núcleo de un sistema atrofiado (sí, también hay músculo). Lo desconocido agudizó los sentidos de representantes públicos de toda índole. No sabían qué era aquello pero tenían claro que representaba una amenaza a su apoltronamiento, y como chamanes de una tribu advertida, fueron asomándose a medios, sedes y atriles para pedir al ‘maligno’ que se manifestara. Los palos de ciego en busca de un enemigo al que no conseguían atizar provocaban sorna y retroalimentaban la indignación.

Las plazas, las calles y las redes se llenaron de un líquido inflamable que reclamaba Cambio. Un movimiento invertebrado, sin líderes ni sedes que se extendía como una mancha de aceite impregnándolo todo. Sindicatos, partidos, patronales, organismos e instituciones se afanaban por dibujar un retrato robot al que poder clasificar y desactivar. Su situación era alarmante: no acertaban a dar con la ventanilla adecuada en la que cloroformizar a esa orda creciente de ciudadanos indignados que ya no necesitaban formularios oficiales para gritar al mundo su rabia. Seguir leyendo “15M: aniversario de un (primer) intento fallido”

Cuando las mentiras dejan de ser noticia en política

Cuando las mentiras dejan de ser noticiaDecía Jaume Matas en el programa Salvados del domingo 12 de febrero que “no todos somos iguales”. Es una verdad incuestionable, somos diferentes: altos, bajos, morenos, rubios, honrados, corruptos, egoístas, solidarios, ricos, pobres, imbéciles, inteligentes… pero no, el ex presidente de Baleares se refería a que ante los ojos de la administración y de los organismos del estado no todos somos iguales, o que, como decía mi abuelo, hay unos más iguales que otros. Es la constatación de algo fácilmente deducible a partir de los hechos pero que rara vez oímos con tanta nitidez de un político (o mejor dicho, de un ex político en problemas).

A mi modo de ver esto ataca frontalmente uno de los dos pilares que sostienen el orden social en occidente: la creencia de que todos vamos a ser tratados con justicia y ecuanimidad por las administraciones a las cuales elegimos y alimentamos y una confianza implícita en que el ascensor social funciona, que existen mecanismos que garantizan la existencia de oportunidades de progreso para todos. A partir de las medidas adoptadas en los últimos años, este segundo punto también se está viendo seriamente cuestionado, aunque desde los atriles se afirme lo contrario. Seguir leyendo “Cuando las mentiras dejan de ser noticia en política”

Los Barça – Madrid y la necesaria reemisión de Barrio Sesamo

Tenía pensado hablar aquí del papel que ha jugado la comunicación en estas 4 (nuevas) batallas del siglo libradas por Madrid y Barça, pero creo que ya está casi todo dicho. No quiero aburriros con ruedas de prensa, estrategias de comunicación de los clubs (¿de fútbol?), actitudes de la ¿prensa? ¿deportiva?, etc. Sí quiero compartir con vosotros una reflexión colateral a este espectáculo mediático que me parece especialmente grave: aunque pueda parecer contenido propio de Barrio Sesamo, conviene recordar que el Real Madrid CF no es Madrid, y que Madrid no es España; de la misma forma que el FC Barcelona no es Barcelona y que Barcelona no es Catalunya.

Que muchos aficionados del Real Madrid o el FC Barcelona concedan a ambos clubes de fútbol un papel simbólico y que para ellos sean representativos de algo más que lo meramente futbolístico, no debe confundir a instituciones, medios de comunicación y ciudadanía. Esa asociación de trazo grueso es el caldo de cultivo de bajas pasiones y conductas irracionales, ¿o acaso es ese el objetivo que persiguen aquellos que la jalean?

Como consecuencia del pábulo a esta falaz representatividad, durante estas semanas hemos asistido a un proceso de alistamiento en cada uno de los bandos: los buenos y los malos, los oficiales y los rebeldes, el dinero contra la cantera, el equipo contra las individualidades, Barcelona contra Madrid, secesionismo contra centralismo y como no, se llegó al (ansiado por muchos) Catalunya – España. Cada aficionado puede ver en estos partidos lo que quiera ver, los que no pueden ni deben confundirse (ni confundir) son las directivas, los políticos, los periodistas y todos aquellos que por responsabilidad deben anteponer la razón a sus instintos.

El único valor simbólico que no debería perder nunca el deporte es el de ejemplo para la sociedad y, por desgracia, una buena parte de la nuestra está tomando como modelo lo acontecido en los Madrid – Barça.