Fake news & fake people

“Descubrimos que lo falso llega más lejos y se difunde significativamente más rápido y más ampliamente que la verdad” lo afirma Sinan Aral, professor del MIT y co autor de un estudio sobre la difusión de información falsa en twitter. La conclusión bien podría aplicarse a todo el ecosistema digital en el que nos movemos: las fake news (información falsa de toda la vida), se propagan con mayor facilidad por Internet gracias a nuestra determinante colaboración. Más allá de bots y de redes de injerencia, nuestro gatillo fácil a la hora de retuitear, comentar y compartir imprecisiones, conjeturas y conclusiones improvisadas de terceros permite que lo falso circule a la velocidad de la luz en la Red: “Cuando eliminamos todos los bots en nuestra base de datos, las diferencias entre la difusión de noticias falsas y verdaderas se mantuvo” comentaba Soroush Vosoughi, uno de los coautores del estudio.

Mantener unos niveles de espíritu crítico y comprensión lectora lo suficientemente bajos siempre fue la mejor forma de influir en la dirección más adecuada para quienes en cada momento de la historia han tratado de manejar los hilos de la función.

Falsos influencers

La batalla por la influencia ha dado lugar a criaturas propias de este “nuevo” ecosistema digital encaramando a una legión de prescriptores a los que confiar la reputación de lugares y productos de moda: los influencers. Precisamente para poner al descubierto el entramado sobre el que se construye la supuesta credibilidad de la red de recomendaciones y demostrar lo endeble del sistema de influencia digital de pago, la agencia H2H, que se dedica al asunto, se propuso crear de la nada a una falsa influencer. El anzuelo costó 500€ invertidos en comprar una legión de seguidores y preparar a conciencia sus perfiles para que dieran el pego.

En 3 semanas la cuenta creado bajo el nombre de @almu_ripamonti (encarnada por una actriz), acumulaba casi 100.000 seguidores, casi todos bots. Seguir leyendo “Fake news & fake people”