RCD Espanyol: el relato

El fútbol es un buen refugio de la realidad. Así solía ser en mi caso hasta que el Espanyol se cruzó en mi camino y pasó a ser una preocupación más (ya sabéis, el fútbol es lo más importante de entre las cosas que no importan… y un buen termómetro para el resto). Ese grado de compromiso irracional de los aficionados es uno de los valores de un club que navega contracorriente sin capitán ni destino y con las fuerzas justas. Un club para alatristes dispuestos a luchar en inferioridad sabiendo que la traición a sus escasas ilusiones llegará a manos de los suyos.

Una familia mal avenida con la que puedes contar en la desgracia y en alguna que otra alegría. El equipo que siempre juega fuera, proscrito en la ciudad que lo vio nacer y vaciado de sentido e identidad por los garantes de un futuro esplendoroso dibujado en papel mojado. Felpudo o fuente de expiación a conveniencia, ha cometido el único pecado capaz de amenazar su existencia: perder el hilo de su propio relato. Seguir leyendo “RCD Espanyol: el relato”