Refugio

RefugiadosTodos, sin excepción, vamos cargándonos a lo largo de la vida de prejuicios y etiquetas que nos facilitan la clasificación de todo aquello que no cabe en nuestras cabezas; algunos, conscientes de ello, intentan combatir la enfermedad y se dedican a observar, conversar, estudiar y preguntar; sin pretender juzgar el pasado con los ojos de hoy, abiertos a la posibilidad de no estar en posesión de la verdad absoluta, e incluso, los más osados, dispuestos a admitir que albergan contradicciones. Otros, muchos, demasiados, prefieren aferrarse a lo conocido, a las “ideas” propias, buscando incesantemente refuerzo a sus planteamientos, jaleando a todo/s aquello/s que les permita autoafirmarse, teniendo siempre a mano precintos de emergencia con los que poder sellar a cal y canto su zona de confort. Seguir leyendo “Refugio”

Corriendo huerto adentro

EspañaCorría huerto adentro cada vez que escuchaba el sonido de un avión sobrevolando el pueblo. El miedo a esa guerra eterna que es España se clavó en su alma y nunca le abandonó. Mi tata (mi tío bisabuelo en realidad) era un buen hombre o lo que es lo mismo, un pobre hombre a manos de este vil lugar. La guerra se cruzó en su camino y los fogones a los que algún general caritativo le destinó le libraron de una muerte segura. Cualquiera de los que lo conocimos sabemos que no hubiera sido capaz de empuñar más que la hoz y la azada con la que se ganó la vida. Seguir leyendo “Corriendo huerto adentro”

Del blanco y negro al color… verde

Panorámica de Orihuela desde el río SeguraNota del autor: Esta entrada tiene un marcado tono personal y una ambientación local. Espero sin embargo que cualquiera pueda verse reflejado en el mensaje de cambio y en los valores que destila.

Suelo asociar mis recuerdos a colores y estos a sensaciones. Si pienso en Orihuela, tu pueblo y el mío, mis recuerdos hasta bien entrados los 18 años (allá por el año 2001) están impregnados de blanco y negro y tonos sepia. Tenía la sensación de vivir en un lugar paralizado, anclado en el tiempo. Un lugar donde nada pasaba; un lugar donde todo parecía regirse por normas y códigos ajenos a los comúnmente aceptados de puertas hacia afuera.

Los periodos electorales estaban marcados por esos códigos invisibles bajo los que se pagaban favores con actos estrambóticos (presididos por inmensas ollas de pelotas) llenos de brindis al sol en forma de proyectos faraónicos. La foto se repetía invariablemente cada 4 años. Eran “lugares” tan comunes como la Glorieta, los Andenes o el obsoleto Polideportivo de El Palmeral, que tras varias ciudades deportivas de papel, sigue siendo el “bastión” deportivo de la ciudad. Seguir leyendo “Del blanco y negro al color… verde”

Sonrisas 2.0

Todos vivimos, queramos o no, en un mundo dominado por dinámicas que escapan a nuestro control. Por sí sola, nuestra voluntad no será suficiente para resolver las grandes cuestiones que nos han preocupado a lo largo de la historia y aceptémoslo, es muy posible que ningún libro hable de nosotros cuando hayamos muerto –tal vez alguna entrada-. ¿Acaso eso importa?

Las calles, el metro, la oficina o las aulas están llenas de caras tristes, de incertidumbre, de mal humor, de egoísmo, de rabia contenida, de impotencia, de sarcasmo, de indiferencia, de distancia y de todas esas cosas que convierten nuestro día a día en rutina abocada, en el mejor de los casos, al olvido. Pero todo eso puede cambiar con una simple sonrisa. Sí, una sonrisa puede hacerte despertar de ese letargo en el que sin darte cuenta entras cuando te compadeces por lo que no tienes, por lo que te falta.

Regala tu sonrisa a los demás sin esperar nada a cambio. Muy posiblemente se tornarán 2.0 y generarán una interactividad complice con esos que ahora te parecen esquivos. Es el poder de la comunicación no verbal, es el poder de los pequeños gestos que, si bien no pueden cambiar de órbita a la Tierra, sí ayudan a llenar las calles, el metro, la oficina o las aulas de alegría, seguridad, optimismo, solidaridad, afecto, entereza, amabilidad, emoción y empatía.