Las reglas del club

El RCDE de la lucha
Nos advirtieron por activa y por pasiva que no entráramos. Unos nos ofrecieron la decepción como menú diario, otros nos amenazaron con la marginalidad y el oprobio.

Nos señalaron el camino hacia la redención y no hicimos caso… aquí seguimos algunos, muchos o pocos, los suficientes para que no quede nada en pie hasta que el árbitro pite el último final del último partido.

Somos lo peor del peor equipo de fútbol del mundo. Somos los hijos bastardos de una historia creada por y para otros. Pero hasta en el sótano del infierno hay códigos y reglas que conviene respetar mientras nos vamos ordenadamente a la mierda:

  1. La meta es el camino: ni una sola señal en el universo nos invitó a unirnos al Espanyol, más bien lo contrario. Nuestro destino es fajar, encajar, caer, volver a caer y tal vez, alguna vez, levantarnos unos segundos para lanzar un golpe al aire antes de volver a caer.
  2. Venid llorados de casa: será feo, largo y todo apunta a que sin final feliz. Siempre fue así. La vida del 99.9% de mortales es así. No lo lamentéis por vuestros hijos, agradeced que tengan la oportunidad de aprender de qué va esto gracias al fútbol, otros tropezarán con la realidad sin un balón de por medio.
  3. Aceptad que el peor enemigo del Espanyol siempre ha sido el Espanyol. Sé que hoy no soportas ver la cara de los 11 jugadores que visten tu camiseta, te rasgas las vestiduras cuando miras al palco y solo ves miradas altivas y desconexión, te invade la rabia y ni tan siquiera puedes maldecir ya al pasar por Vilassar. Esas son nuestras cartas.
  4. Somos una familia mal avenida: 3 pericos dan lugar a 4 barricadas irreconciliables que solo se unen en los peores momentos. Y ese momento (casi siempre) es ahora.
  5. Tomad conciencia de una verdad incómoda: no le importamos un carajo a nadie. Repito, a nadie. Los pericos estamos solos. Somos instrumento para unos, excusa para otros y anécdota para la mayoría. Cabe la posibilidad de que no le caigamos bien ni al mismísimo dios. Esa es nuestra ventaja, nosotros ya lo sabemos.
  6. No tenemos nada que perder porque ya lo hemos perdido todo: nos relegaron a la cara b del fútbol, reescribieron nuestro relato y limitaron nuestra capacidad de influencia. Por eso somos tan peligrosos cuando caminamos por el alambre, somos libres.
  7. No esperes nada de nadie que no lleve la blanquiazul: nadie nos salvará de nosotros mismos. Haz o no hagas pero no esperes que nadie lo haga por ti.
  8. No busquéis razones para creer, no las hay. Sé que no crees en la salvación, yo tampoco. Es tan improbable lograrla como encontrar un solo argumento para explicar que el Espanyol siga existiendo. Y no hay más plan que volver a domar la fe para escribir otro renglón torcido. Y en eso ando yo con lo que me alcanza.
  9. Mañana no existe: disfruta cada previa, graba a fuego el recorrido hasta el vomitorio del estadio, memoriza cada detalle del paisaje a tu alrededor al tomar asiento… vive estos 6 meses como si fueran los últimos, porque tal vez lo sean.
  10. Y no olvides la primera regla del club: nosotros somos el club. A pesar de todo y de todos. Así que, aunque te maldigan en el minuto 15, arrastra a cada perico de tu entorno al estadio. Y si nunca han estado, ofréceles el mejor bautismo posible: la mayor orgía del desastre y el absurdo futbolístico que jamás conocerán.

Es el momento: deja tu fingida indiferencia en el armario y saca la bufanda del cajón, cuelga la blanquiazul en tu balcón, vuelve a tu peña, reúnete con los viejos amigos antes de cada partido y aplaude, canta, grita, anima y abraza a extraños con cada brizna de esperanza.

Nadie te lo agradecerá pero nunca te lo perdonarías.

Acepta las reglas y únete al #RCDEdelalucha.

Empezamos.

El partido del siglo

Capítulo 1: del cielo al infierno

“Si el Wimbledon FC puede subir a Primera, no hay ningún logro fuera de nuestro alcance”. Corría 1986 y quien pronunciaba esas palabras en su discurso ante la Confederación de Empresarios Británicos era la primera ministra británica Margaret Thatcher.

Además de uno de torneos tenísticos más importantes del mundo, Wimbledon da nombre a un equipo de fútbol del barrio de Merton, en el sudoeste londinense. Deambuló durante más de un siglo por las categorías inferiores inglesas alejado de las portadas deportivas que ocupaban los innumerables vecinos de la capital (Arsenal, Tottenham, Chelsea, West Ham…) hasta que a mediados de los 80’, solo 9 años después de ingresar en el fútbol profesional y tras 4 ascensos en 5 años, los Dons alcanzaron por primera vez la Primera División inglesa.

No solo lograron admirar a la mismísima premier británica con su meteórico ascenso, sino que en 1988 se alzaron con la FA Cup derrotando contra todo pronóstico al Liverpool. Aquel equipo conocido como The Crazy Gang contaba entre otros con Vinnie Jones, un personaje que tras su etapa futbolística daría el salto a Hollywood para aparecer junto a Brad Pitt en películas como Snatch, cerdos y diamantes. Un argumento tan increíble como el desenlace que aguardaba a los Wombles tras aquel título de Copa que marcó un punto de inflexión en su Historia.

Wimbledon FC won FA Cup 1988
Wimbledon FC tras ganar la FA Cup en 1988

Incapaz de gestionar de forma igual de brillante sus finanzas, el Wimbledon FC se fue precipitando lentamente en una espiral de problemas económicos que acabaron primero con la pérdida de su estadio (1991), después con el descenso a Segunda (año 2000) tras 14 años en Primera y finalmente con una cruel desaparición (2003).

La peor pesadilla

Wimbledon FC badgeLa peor de las pesadillas a las que puede enfrentarse un aficionado al fútbol es la desaparición de su equipo. Los aficionados del Wimbledon FC no solo tuvieron que
afrontar 3 años de rumorología y angustia ante esa posibilidad sino que vieron como aquellos que decían venir a salvar el Club de su vida, acababan por secuestrarlo ante sus ojos con el beneplácito de las autoridades deportivas: los entonces dueños del Wimbledon acordaron con el empresario Pete Winkelman deslocalizar el FC a Milton Keynes (a 80 kms de distancia) para permitir después que se profanara su identidad cambiando nombre, escudo, colores y todo cuanto daba sentido a aquel Club centenario.

Pete Winkelman, tras varios intentos fallidos con otros clubes, vio en la debilidad de los Dons la oportunidad para asestar su particular pelotazo inmobiliario. El ex productor musical trasladaría a Milton Keynes un equipo de fútbol de categoría profesional (por aquel entonces era una de las pocas ciudades de más de 150.000 habitantes sin fútbol profesional) y con ello, haría posible la construcción de un nuevo estadio y la recalificación del espacio aledaño para una gran superficie comercial en un terreno de su propiedad. Una historia de lo más familiar para cualquier aficionado español.MK_Dons

La pesadilla se hacía realidad. Ante sus narices, ignorados y desprotegidos a pesar de su ruidosa movilización, los aficionados del Wimbledon FC vieron como su equipo acababa convertido en mercancía reciclada con destino a Milton Keynes. Sin embargo, aquel duro trance significaría también el inicio de una de las historias deportivas más asombrosas del siglo XXI protagonizada por aficionados anónimos para los que rendirse nunca fue una opción.

Capítulo 2: AFC Wimbledon, el Ave Fénix

AFC Wibledon: we are the resurrection

El AFC Wimbledon nació en 2002 sobre las cenizas del maltrecho Wimbledon FC, en las profundidades de la pirámide futbolística inglesa (9ª categoría), herido y despreciado por organismos deportivos que se atrevieron incluso a cuestionar su (re)nacimiento.

Si llegar a Primera en los años 80 había resultado inverosímil hasta para Margaret Thatcher, lo que este grupo de aficionados iba a lograr acabaría por conquistar hasta Hollywood.

AFC wimbledon badgeDeterminados a evitar errores del pasado, el nuevo Club nació regido por y para los aficionados (Dons Trust) nadando contra corriente hacia los orígenes del fútbol. Consiguieron aproximarse a sus raíces adquiriendo tras muchos esfuerzos un pequeño estadio en Kingston upon Thames desde el que hoy continúan proyectando su retorno definitivo a Merton.

Su crecimiento deportivo les llevó a escalar año a año por la pirámide hasta ingresar de nuevo en la Football League (fútbol profesional) en 2011, siendo el primer club en lograrlo habiendo nacido en el siglo XXI. En total, 5 ascensos en 9 años, manteniendo intacto el espíritu fundacional de regirse por principios democráticos tutelados por los propios aficionados, reestableciendo los puentes con su comunidad original en Merton y mostrándose como fuente de inspiración para todos aquellos que se crecen ante la adversidad.

Se cierra el círculo

AFC Wimbledon playoff finalTras 5 temporadas en la League Two, el 30 de mayo de 2016 ante 57000 espectadores, el AFC Wimbledon ascendía en Wembley a la League One (3ª categoría del fútbol inglés) después de derrotar 2-0 en la final del playoff al Plymouth Argyle. Una gesta que cerraba el círculo abierto solo 14 años antes: durante la temporada 16/17, por primera vez, AFC Wimbledon y Milton Keynes coincidirían en la misma categoría.

Capítulo 3: su momento

Embed from Getty Images

Cuando 14 años después, el Milton Keynes (que todavía conserva en su denominación oficial el apelativo ‘Dons’ sustraído) visite Kingsmeadow lo hará compitiendo en la misma categoría, la League One, en la que comenzó su andadura en 2003 tras reciclar los restos del Wimbledon FC. El AFC Wimbledon les recibirá 3 puntos por encima en la clasificación tras avanzar pulgada a pulgada desde las profundidades del fútbol amateur inglés, consiguiendo lo que la ciudad de Milton Keynes y Pete Winkelman no se atrevieron ni a intentar: ascender categoría a categoría hasta ganarse el derecho a jugar en la Football League.

fans unitedMás allá de dos equipos, este martes se enfrentan dos modelos de fútbol antagónicos: el de quienes creen que todo lo pueden (comprar) porque todo lo tienen y el de quienes creen que el fútbol pertenece a los aficionados. Este martes, tras una travesía en soledad por el desierto, los aficionados del AFC Wimbledon podrán mirar orgullosos a su lado para encontrar a alguien que como ellos, ayudó a (re)construir un Club y un modelo basado en valores universales más allá de lo futbolístico: justicia, determinación, superación y lealtad.

Una preciosa historia que no ha pasado inadvertida en Hollywood, donde de la mano del guionista Richard Cordiner ya trabajan en la producción de una película en la que plasmar una hazaña que ha superado cualquier ficción imaginable.

Este martes cuando a las 19:30 eche a rodar el balón en Kingsmeadow lo hará como si nunca hubiera dejado de hacerlo desde 1889, transportando las ilusiones y anhelos de miles de aficionados wombles que permitirán que 11 privilegiados entrenados por el ex jugador Neal Ardley les representen en el terreno de juego durante el partido de sus vidas.

El ¿rotundo éxito? de Loewe

Actualización 20/03/2012: Pasados unos días desde el estallido de la campaña de Loewe, he tenido oportunidad de debatir sobre el tema con expertos en marketing y comunicación como @titonet que me han hecho interesarme por la historia, por los valores y significados asociados a la marca. Las dudas sobre lo que en un principio califiqué como éxito me han ido asaltando a medida que conocía más información: ¿realmente ha conseguido lo que pretendía esta campaña?, y de ser así, ¿es ese objetivo positivo para la supervivencia de la marca?  A aumentar esas dudas ha contribuido esta entrada de una ex trabajadora de Loewe que relata con sentida pasión su percepción de los cambios (negativos) que se fueron sucediendo en la compañía y que a su juicio, desembocaron en una cierta pérdida de rumbo y en la toma de decisiones suicidas enfocadas en el corto plazo.

De alguna forma, en el debate se está cruzando la valoración de la comunicación y la gestión de la marca, con el modelo de gestión de la compañía y sus decisiones comerciales.  Hoy se dan dos realidades imprescindibles para poder analizar el caso: que, por las decisiones adopatadas en los despechos, el presente de la marca no tiene que ver con su pasado (el spot no responde al Loewe de los 60′, 70′ sino a lo que Loewe es en 2012 y a lo que quiere proyectar en el futuro, para bien o para mal); y que hoy la marca ya no pertenece (sólo) a la compañía. Está en manos del público.
Como resalto en el final de la entrada, y aún no siendo pretendido, me parece enormemente positivo que este debate haya servido para traer a primer plano algo sobre lo que sí es realmente importante tomar conciencia: el incremento de la desigualdad y los desequilibrios en la sociedad y sus consecuencias.

Gustará o no pero la campaña de Loewe ha conseguido viralizarse (algunos siguen creyendo que existe el botón de viralizar) y dar que hablar. Como suele suceder últimamente, de las redes sociales ha saltado a los medios “tradicionales” y de ahí a las barras de bar. El spot es conceptualmente simple y técnicamente justito pero consigue lo que pretendía: alimentar el ego de su target dándole motivos a una nueva generación para que compre sus bolsos. El éxito queda demostrado por los exabruptos contra la marca que profieren en la Red quienes consideran que en el spot “no se representa la realidad de la juventud española”; ¡evidentemente que no la representa!, ese es precisamente el valor añadido de la marca, su elemento diferencial: la exclusividad. Seguir leyendo “El ¿rotundo éxito? de Loewe”

@munichsports, en el final/principio del camino

Logo MunichPequeños en tamaño, grandes en talento. Así es la Munichsports que nos dibujó Màrius Cirera, su responsable de presencia y negocio en Internet, en la jornada sobre tendencias de comunicación organizada por Grupo BPMO y su revista Comunicas? el pasado miércoles 7. Munichsports es una pequeña marca catalana de zapatillas deportivas que ha sabido reinventarse para situarse en el centro de las conversaciones de sus usuarios, adquiriendo para ellos el papel de interlocutor cualificado gracias a la escucha activa, la interactividad y su sincera voluntad de mejora.

Camiseta, tejanos, Munich blancas y una sonrisa permanente. La naturalidad y cercanía con la que Màrius se dirigió al auditorio nos “vendió unas zapatillas” a todos los asistentes y nos permitió vislumbrar una compañía dinámica, joven y transgresora con la que es fácil sentirse identificado. Comentaba Màrius en un tono marcadamente desenfadado, que la fábrica de Munich estaba tan alejada de todo (en la pequeña población de Capellades, Barcelona), que en ella acababa el camino. Es paradójico como estando “tan lejos” ha conseguido estar tan cerca de sus usuarios, incluso de otros países.

¿Las claves del éxito?; personalización de sus productos (Munich my way), aprovechamiento de las herramientas digitales (Munich shop desde 2004), presencia activa y estratégica en las redes sociales (que le ha permitido entrar gratis en el mercado francés de venta por Internet), innovación (organización de evento outlet en Facebook con convocatoria por sms), valentía (abrir tienda propia en plena recesión), sinceridad (para por ejemplo, reconocer los fallos o hablar de copiar y no de benchmark) y trabajo, mucho trabajo, porque detrás de cada una de las acciones que nos presentó Màrius hay un gran esfuerzo de un pequeño equipo que ha encontrado en la escasez de recursos un estímulo inagotable para la imaginación.

Enhorabuena a @mariuscirera por su trabajo y presentación, a @munichsport por su dinamismo y frescura, a comunicas? por su galardón internacional (entregado por IABC de manos de Barbara Gibson) y a @GrupoBPMO por la organización de esta excelente jornada sobre tendencias de comunicación en social media, branding y creación de contenidos en la que también estuvieron representadas Nike, Mango, Adobe, Primavera Sound, Gallina Blanca y MagCulture.