8 pasos para encontrar piso sin desesperar en el intento

Buscar piso Barcelona
Uno de los procesos que suele requerir más tiempo y energía, especialmente en grandes capitales como Madrid o Barcelona, es la búsqueda de piso. Es una tarea que he afrontado más de una decena de veces y en cada una de ellas, algunas situaciones me han llevado de la indignación a la carcajada en cuestión de segundos. Teniendo en cuenta que el mes de septiembre es un mes de trasiego y mudanzas para muchos, quiero compartir con vosotros 8 consejos que os ayuden a optimizar vuestro tiempo y a encontrar piso sin desesperar en el intento:

  1. Define claramente tu objetivo:

    Precio máximo, fecha límite, zonas deseadas, características irrenunciables del inmueble, estado de conservación, amueblado/no amueblado, número de habitaciones… Cuanto más preciso seas en tu descripción más fácil te resultará encontrar lo que deseas. Ah, ¡ponlo por escrito!

  2. Realiza una profunda investigación de mercado

    Sondea todos los portales y plataformas públicas y privadas, pregunta a amigos y conocidos y crea una rutina diaria. Es el momento de crear cuentas de usuario y filtrar resultados en base a tus criterios.

  3. Jerarquiza tus prioridades

    Aunque tus objetivos serán razonables, tenerlo todo en la vida es imposible. Una vez metido en faena, encontrarás pisos que “casi” cubren todas tus necesidades. En caso de “empate técnico”, no dejes que la indecisión te paralice, ten preparadas respuestas a tus dudas y criterios para decidir rápido.

  4. Planifica

    Saca partido a tu agenda. Intenta planificar tus visitas racionalmente, aprovechando cada desplazamiento para ver el mayor número de pisos en la zona. No te guardes ninguna pregunta durante la visita y toma notas que te ayuden a recordar los detalles (no, después no te acordarás de todo). En caso de estar plenamente satisfecho con lo que ves y escuchas, plantea una negociación, mostrando también tus cualidades como inquilino/comprador.

  5. Analiza inmediatamente

    Tras las visitas debes calibrar si lo que has visto se ajusta o no a lo que buscas. No tengas miedo en descartar pisos ni en volver a contactar con el propietario de inmediato para contrastar datos y concertar una nueva cita de negociación si es posible.

  6. Toma decisiones rápidas

    Evita frases como “lo voy a pensar y la semana que viene llamo” (seguramente ya no estará disponible) o “me gusta mucho pero prefiero seguir mirando para tener más dónde escoger” (con suerte, el número de nuevos pisos disponibles solo compensará las bajas de tu lista de favoritos). Esa indecisión te hará perder tiempo, oportunidades y sobre todo, te sumirá en un mar de dudas que te abocará a prisas de última hora. Si el piso no te convence, no te convencerá pasados 3 días y si te gusta y cumple tus mínimos, no des oportunidad a que se te adelanten.

  7. Véndete como inquilino/comprador

    Si te interesa un inmueble, muéstrate prudentemente interesado y trata de renegociar a tu favor las condiciones iniciales, algo en lo que será fundamental la confianza y seriedad que transmitas al propietario/administrador. Debes ser empático, confiable y decidido. No saques a relucir posibles malas experiencias pasadas y aplaca las reticencias del propietario con grandes dosis de seguridad y solvencia a partir de tus puntos fuertes (situación contractual, experiencia pasada, propósito, etc.). Debes leer la situación en el momento y orientar la conversación hacia el contexto que te sea más favorable.

  8. Deja tu propuesta/reserva por escrito

    Por desgracia, las palabras se las lleva el viento. Tu propuesta debe quedar por escrito y con una paga y señal.

En conclusión

Mi experiencia me confirma que la falta de planificación me hizo perder mucho tiempo durante el proceso de búsqueda de piso. Esta lista es ampliable, por lo que estaré encantado de modificar el listado a partir de vuestras recomendaciones. ¿con qué os habéis encontrado en vuestras búsquedas de piso?

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Se nos acabó la fe de tanto usarla

RCD Espanyol estadio
A finales de los 90, pedir la camiseta del Espanyol en El Corte Inglés de Murcia o Alicante era una auténtica cuestión de fe. El dependiente te miraba desconcertado y acto seguido te preguntaba si lo que en realidad buscabas era la camiseta de la Selección española. Entonces yo insistía, que no, que lo que quería era la camiseta del Espanyol de Barcelona. Mis padres contemplaban la escena compungidos a un par de metros de distancia, como si no quisieran ver el desenlace.

A veces me ofrecían llamar a Barcelona para encargarla (luego descubrí que era igual de difícil encontrar la camiseta en Barcelona), ¿pero qué era eso de encargarla? Yo quería mi camiseta en ese momento, buscaba a alguien que me entendiera y me hiciera creer que aquello era normal. Esperaba que me preguntaran qué número quería estampar y que me dieran una palmadita en la espalda cuando saliera por la puerta con ella puesta: “hala, dales duro Tamudo”. Pero nada de eso sucedió nunca.

Tuve que esperar a 2004. Apenas 2 días después de llegar a Barcelona subí a Montjuïc, compré mi camiseta en aquella tienda improvisada frente al Olímpic y bajé la montaña feliz como un niño.

El fútbol es uno de los pocos espacios que me reservo para reencontrarme con la irracionalidad y la inocencia desgastada. Por eso cada vez que se refieren a los aficionados como clientes o nos tratan como decorado, me dan ganas de coger el carnet de socio y metérselo por el buzón de sugerencias. Con una nota que rece: “si esto es solo una empresa que la vengan a ver sus accionistas”.

Luego se me pasa el berrinche y vuelvo a mi vida semi adulta. A los pocos días acudo al estadio, como decía Toshack, a ver a los mismos 11 de siempre y me paso los 90 minutos buscando a mi alrededor razones para seguir creyendo.

Ocultar la fe perdida

Hace tiempo que dejé de encontrar argumentos pero he seguido autoengañándome lo suficiente para resistir 15 días más; ya saben, ludopatía sentimental. Quería creer que si lo intentaba una última vez descubriría en este Espanyol las huellas de ese relato que tenía en mi cabeza, que encontraría la autenticidad que buscaba y que me daría cuenta de que aunque no lo pareciera, el club seguía existiendo por y para nosotros. Desde hace algún tiempo me siento como Don Manuel en San Manuel Bueno, mártir; ocultando mi fe perdida a los que todavía la profesan de forma ciega.

La resistencia permanente sin causa compartida se deshace como un azucarillo, no solo por los resultados deportivos, que nunca han sido el fuerte de la casa, sino por la insistencia del Espanyol en copiar lo peor de los grandes y tratar a los suyos como a sujetos ajenos a la entidad 364 días al año.  Seguir leyendo “Se nos acabó la fe de tanto usarla”

Relatos salvajes catalanes

Paella Barcelona
Basado en hechos reales:

2006 – La croqueta valenciana

La parroquia de amigos valencianos nos visitó con motivo del torneo anual de paellas del barrio. Bueno, aquello era solo la excusa.

Tras una primera excursión infructuosa a Barcelona, nos pidieron un poco más de rigor al diseñar la ruta nocturna (en aquella primera ocasión, el encendido de luces de la discoteca a las 5.55 les hizo creer que se trataba de un incendio). Pusimos rumbo al extraradio y dieron su aprobación: allí sí se podía hablar, hacer el truco del pañuelo y socializar sin postureos distractorios.

Al salir el sol, como mandan los cánones, salimos también nosotros y empezamos a recoger carrete rumbo a casa. De camino, vimos al final de la esplanada un par de furgonetas de Mossos d’Esquadra en standby y alguien entre nosotros gritó: ‘¡la croqueta, Jorge, la croqueta!’. Y sucedió así: empezó a trotar en dirección a ellos, cogió velocidad y se echó al suelo con vehemencia; rodó y rodó de forma imparable hasta que a escasos metros de distancia saltó como un relámpago, echó sus rodillas al suelo y abrió sus brazos al cielo en una pose digna de El Cordobés. Nacía en Hospitalet una leyenda: Jorge, la croqueta valenciana.

Aquel fin de semana acabó con nuestra paella fuera de concurso y con algunas escenas que sirvieron de inspiración a los guionistas de The Walking Dead. La más destacada se produjo ya de buena mañana, con la croqueta aún sin digerir: paseábamos por el parque botella de agua (5 litros) en mano cuando apareció frente a nosotros nuestra portera con su perrita. Con esa mirada que solo alguien superior puede dirigirte, contempló el desolador panorama, ladeó la cabeza en signo de sumarísima sentencia y pasó de largo: “Vamos Deisi” (o como se llamara).

2009 – Perico que vuela

Todo transcurría con positiva normalidad, la presentación en sociedad iba bien y la familia de mi novia parecía aceptarme como a uno más. La charla era animada y me manejaba razonablemente bien saludando a diestro y siniestro con alegría y buen humor.

Comimos fraternal y abundantemente y charlamos de forma distendida, incluso más allá de los lugares comunes habituales de estas citas. Seguir leyendo “Relatos salvajes catalanes”

Anécdotas y consejos de un buscador de piso

Buscar piso en Barcelona
Cerraré el tema abierto referente a la búsqueda de piso con una breve recopilación de anécdotas que arrojan luz a algunos temas del proceso de oferta y demanda de pisos y que son manifiestamente mejorables.

Maten a ese fotógrafo

He visto cientos de anuncios de pisos y la calidad de las fotos es deplorable. No ya por el encuadre, la iluminación o la resolución (que también), sino por el contenido fotografiado: fregonas, ladrillos, suciedad, sábanas en el suelo, fregaderos repletos de platos, muebles rotos… ¿de verdad tiene intención de vender/alquilar su piso? En pleno siglo XXI y con los medios técnicos y online disponibles, por favor, preste atención a un tema crucial como la fotografía de su inmueble.

El enemigo en casa

Algunos intermediarios (agencias, administradores, etc.) parecen empeñados en que nadie adquiera una vivienda. El servicio al cliente, tanto el que les ha confiado el piso, como el que les contacta para interesarse es francamente mejorable. Aún a riesgo de caer en una generalización injusta, reproduzco conversación telefónica con agencia inmobiliaria de hace unas semanas:

– Fincas X: Fincas X.
– Yo: Hola buenos días, llamaba para interesarme por un piso en la C/X nºY, cuyo anuncio he visto publicado en Z.
– Fincas X: Sí, mmm… pues… esto lo lleva mi compañero… esto… ¿puedes llamar más tarde?
– Yo: ¿Sobre que hora podrá informarme su compañero?
– Fincas X: No te puedo decir, está fuera y no sé a qué hora volverá… (cómo se llamaba ese aparato tan de moda, ¿móvil?)
– Yo: No sé si podría avanzarme si el inmueble sigue libre (es una constante llamar preguntando por pisos anunciados en Internet que ya no están disponibles) y si podría visitarlo durante el día de hoy.
– Fincas X: Pues ni idea la verdad (¿bases de datos?, ¿agendas?).
– Yo: Muchas gracias por la atención (ironía mode).
– Fincas X: Adiós.

Otro de los problemas habituales son las dificultades para concretar visita al inmueble. En la mayoría de casos podéis olvidaros de los fines de semana, los viernes tarde y los periodos pre y post vacacionales y puentes.

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