Discurso de graduación MIB 2019: realistas digitales

Discurso Sergio Aguilar graduación MIB

Segunda parte (la primera no es apta para todos los públicos) del discurso de graduación realizado en Córdoba como afortunado representante de los alumnos de Barcelona del Master en Internet Business (MIB) de ISDI 2019.

Todos tenemos o vamos a tener responsabilidades laborales. Muchos ambicionamos tenerlas. Y es legítimo, pero la responsabilidad no se delega. Nuestra valentía no se medirá por la dimensión de las propuestas que aceptemos o propongamos sino por dar la cara cuando las cosas no vayan bien. Y a veces no irán bien.

Ser valiente es cumplir nuestra palabra, en mirar a los ojos y es ponernos en la primera línea durante la batalla y en la última para la entrega de medallas. Porque liderar es ser ejemplar.

Hoy me gustaría pensar que frente a mí estáis sentados los líderes de una transformación profunda que va más allá del digital. Una transformación en la que las palabras integridad, innovación y valentía se interpretan desde la vocación de servicio y no como retórica vacía.

Puede que las personas que hoy tenéis sentadas a vuestro lado no sean el próximo Steve Jobs, o sí. Pero por encima de eso, lo importante es que sean personas ejemplares de las que podremos estar orgullosos. Os pido que seamos esas mujeres y hombres de los que enorgullecernos.

Hemos llegado hasta aquí buscando redescubrir nuestros límites y estoy seguro de que seguiremos haciéndolo, en parte gracias a que hemos tenido buenos profesores, posiblemente los mejores en sus respectivas áreas. Hacer honor a lo que nos han enseñado requiere que exhibamos un espíritu crítico implacable. Porque la educación es eso, la combinación de cultura y espíritu crítico para hacer avanzar a la sociedad en la que crecerán nuestros hijos (y conste que no estoy animando a nadie a que se ponga al tema hijos esta noche); educación es cuestionarnos sin piedad las verdades heredadas y es, en última instancia y como máxima expresión de respeto y reconocimiento: rebelarnos ante esos mismos maestros que nos han mostrado la luz.

Por eso hoy, aquí, niego la mayor: ninguno de nosotros puede ser solo un optimista digital; somos la primera generación miber de realistas digitales. Todos hemos conocido las inmensas oportunidades y también los riesgos que supone la acelerada era digital en la que nos adentramos. Ser coherentes con ese conocimiento adquirido entraña la responsabilidad de usarlo para mejorar la vida de nuestros vecinos siendo también conscientes de las amenazas.

Quienes estamos hoy aquí hemos nacido en el lado bueno de la vida. Con nuestras alegrías y desgracias pero nos ha tocado habitar en un lugar y un momento privilegiado. La vida nos ha sonreído, así que devolvamos la sonrisa. Actuemos con responsabilidad y humildad, no miremos hacia otro lado ante los desafíos de nuestra sociedad, usemos lo aprendido en las horas que le hemos robado a nuestras familias para ayudar a construir un lugar más justo y sostenible, empleemos el talento de esta sala en causas que lo merezcan. Y no olvidemos el camino solo porque circunstancialmente lleguemos al destino.

Así que como mensaje final, os invito a hacer que nuestros compañeros y profesores se sientan orgullosos de nosotros, no solo por lo que logremos, sino por cómo lo logremos. Y en segundo lugar, os invito a que seamos realistas y luchemos por lo imposible.

Gracias,

8 pasos para encontrar piso sin desesperar en el intento

Buscar piso Barcelona
Uno de los procesos que suele requerir más tiempo y energía, especialmente en grandes capitales como Madrid o Barcelona, es la búsqueda de piso. Es una tarea que he afrontado más de una decena de veces y en cada una de ellas, algunas situaciones me han llevado de la indignación a la carcajada en cuestión de segundos. Teniendo en cuenta que el mes de septiembre es un mes de trasiego y mudanzas para muchos, quiero compartir con vosotros 8 consejos que os ayuden a optimizar vuestro tiempo y a encontrar piso sin desesperar en el intento:

  1. Define claramente tu objetivo:

    Precio máximo, fecha límite, zonas deseadas, características irrenunciables del inmueble, estado de conservación, amueblado/no amueblado, número de habitaciones… Cuanto más preciso seas en tu descripción más fácil te resultará encontrar lo que deseas. Ah, ¡ponlo por escrito!

  2. Realiza una profunda investigación de mercado

    Sondea todos los portales y plataformas públicas y privadas, pregunta a amigos y conocidos y crea una rutina diaria. Es el momento de crear cuentas de usuario y filtrar resultados en base a tus criterios.

  3. Jerarquiza tus prioridades

    Aunque tus objetivos serán razonables, tenerlo todo en la vida es imposible. Una vez metido en faena, encontrarás pisos que “casi” cubren todas tus necesidades. En caso de “empate técnico”, no dejes que la indecisión te paralice, ten preparadas respuestas a tus dudas y criterios para decidir rápido.

  4. Planifica

    Saca partido a tu agenda. Intenta planificar tus visitas racionalmente, aprovechando cada desplazamiento para ver el mayor número de pisos en la zona. No te guardes ninguna pregunta durante la visita y toma notas que te ayuden a recordar los detalles (no, después no te acordarás de todo). En caso de estar plenamente satisfecho con lo que ves y escuchas, plantea una negociación, mostrando también tus cualidades como inquilino/comprador.

  5. Analiza inmediatamente

    Tras las visitas debes calibrar si lo que has visto se ajusta o no a lo que buscas. No tengas miedo en descartar pisos ni en volver a contactar con el propietario de inmediato para contrastar datos y concertar una nueva cita de negociación si es posible.

  6. Toma decisiones rápidas

    Evita frases como “lo voy a pensar y la semana que viene llamo” (seguramente ya no estará disponible) o “me gusta mucho pero prefiero seguir mirando para tener más dónde escoger” (con suerte, el número de nuevos pisos disponibles solo compensará las bajas de tu lista de favoritos). Esa indecisión te hará perder tiempo, oportunidades y sobre todo, te sumirá en un mar de dudas que te abocará a prisas de última hora. Si el piso no te convence, no te convencerá pasados 3 días y si te gusta y cumple tus mínimos, no des oportunidad a que se te adelanten.

  7. Véndete como inquilino/comprador

    Si te interesa un inmueble, muéstrate prudentemente interesado y trata de renegociar a tu favor las condiciones iniciales, algo en lo que será fundamental la confianza y seriedad que transmitas al propietario/administrador. Debes ser empático, confiable y decidido. No saques a relucir posibles malas experiencias pasadas y aplaca las reticencias del propietario con grandes dosis de seguridad y solvencia a partir de tus puntos fuertes (situación contractual, experiencia pasada, propósito, etc.). Debes leer la situación en el momento y orientar la conversación hacia el contexto que te sea más favorable.

  8. Deja tu propuesta/reserva por escrito

    Por desgracia, las palabras se las lleva el viento. Tu propuesta debe quedar por escrito y con una paga y señal.

En conclusión

Mi experiencia me confirma que la falta de planificación me hizo perder mucho tiempo durante el proceso de búsqueda de piso. Esta lista es ampliable, por lo que estaré encantado de modificar el listado a partir de vuestras recomendaciones. ¿con qué os habéis encontrado en vuestras búsquedas de piso?

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Se nos acabó la fe de tanto usarla

RCD Espanyol estadio
A finales de los 90, pedir la camiseta del Espanyol en El Corte Inglés de Murcia o Alicante era una auténtica cuestión de fe. El dependiente te miraba desconcertado y acto seguido te preguntaba si lo que en realidad buscabas era la camiseta de la Selección española. Entonces yo insistía, que no, que lo que quería era la camiseta del Espanyol de Barcelona. Mis padres contemplaban la escena compungidos a un par de metros de distancia, como si no quisieran ver el desenlace.

A veces me ofrecían llamar a Barcelona para encargarla (luego descubrí que era igual de difícil encontrar la camiseta en Barcelona), ¿pero qué era eso de encargarla? Yo quería mi camiseta en ese momento, buscaba a alguien que me entendiera y me hiciera creer que aquello era normal. Esperaba que me preguntaran qué número quería estampar y que me dieran una palmadita en la espalda cuando saliera por la puerta con ella puesta: “hala, dales duro Tamudo”. Pero nada de eso sucedió nunca.

Tuve que esperar a 2004. Apenas 2 días después de llegar a Barcelona subí a Montjuïc, compré mi camiseta en aquella tienda improvisada frente al Olímpic y bajé la montaña feliz como un niño.

El fútbol es uno de los pocos espacios que me reservo para reencontrarme con la irracionalidad y la inocencia desgastada. Por eso cada vez que se refieren a los aficionados como clientes o nos tratan como decorado, me dan ganas de coger el carnet de socio y metérselo por el buzón de sugerencias. Con una nota que rece: “si esto es solo una empresa que la vengan a ver sus accionistas”.

Luego se me pasa el berrinche y vuelvo a mi vida semi adulta. A los pocos días acudo al estadio, como decía Toshack, a ver a los mismos 11 de siempre y me paso los 90 minutos buscando a mi alrededor razones para seguir creyendo.

Ocultar la fe perdida

Hace tiempo que dejé de encontrar argumentos pero he seguido autoengañándome lo suficiente para resistir 15 días más; ya saben, ludopatía sentimental. Quería creer que si lo intentaba una última vez descubriría en este Espanyol las huellas de ese relato que tenía en mi cabeza, que encontraría la autenticidad que buscaba y que me daría cuenta de que aunque no lo pareciera, el club seguía existiendo por y para nosotros. Desde hace algún tiempo me siento como Don Manuel en San Manuel Bueno, mártir; ocultando mi fe perdida a los que todavía la profesan de forma ciega.

La resistencia permanente sin causa compartida se deshace como un azucarillo, no solo por los resultados deportivos, que nunca han sido el fuerte de la casa, sino por la insistencia del Espanyol en copiar lo peor de los grandes y tratar a los suyos como a sujetos ajenos a la entidad 364 días al año. Seguir leyendo “Se nos acabó la fe de tanto usarla”

Relatos salvajes catalanes

Paella Barcelona
Basado en hechos reales:

2006 – La croqueta valenciana

La parroquia de amigos valencianos nos visitó con motivo del torneo anual de paellas del barrio. Bueno, aquello era solo la excusa.

Tras una primera excursión infructuosa a Barcelona, nos pidieron un poco más de rigor al diseñar la ruta nocturna (en aquella primera ocasión, el encendido de luces de la discoteca a las 5.55 les hizo creer que se trataba de un incendio). Pusimos rumbo al extraradio y dieron su aprobación: allí sí se podía hablar, hacer el truco del pañuelo y socializar sin postureos distractorios.

Al salir el sol, como mandan los cánones, salimos también nosotros y empezamos a recoger carrete rumbo a casa. De camino, vimos al final de la esplanada un par de furgonetas de Mossos d’Esquadra en standby y alguien entre nosotros gritó: ‘¡la croqueta, Jorge, la croqueta!’. Y sucedió así: empezó a trotar en dirección a ellos, cogió velocidad y se echó al suelo con vehemencia; rodó y rodó de forma imparable hasta que a escasos metros de distancia saltó como un relámpago, echó sus rodillas al suelo y abrió sus brazos al cielo en una pose digna de El Cordobés. Nacía en Hospitalet una leyenda: Jorge, la croqueta valenciana.

Aquel fin de semana acabó con nuestra paella fuera de concurso y con algunas escenas que sirvieron de inspiración a los guionistas de The Walking Dead. La más destacada se produjo ya de buena mañana, con la croqueta aún sin digerir: paseábamos por el parque botella de agua (5 litros) en mano cuando apareció frente a nosotros nuestra portera con su perrita. Con esa mirada que solo alguien superior puede dirigirte, contempló el desolador panorama, ladeó la cabeza en signo de sumarísima sentencia y pasó de largo: “Vamos Deisi” (o como se llamara).

2009 – Perico que vuela

Todo transcurría con positiva normalidad, la presentación en sociedad iba bien y la familia de mi novia parecía aceptarme como a uno más. La charla era animada y me manejaba razonablemente bien saludando a diestro y siniestro con alegría y buen humor.

Comimos fraternal y abundantemente y charlamos de forma distendida, incluso más allá de los lugares comunes habituales de estas citas. Seguir leyendo “Relatos salvajes catalanes”