Tiempo y dinero

Comparte

Valor de tiempo y dineroDebía ser abril (o tal vez mayo) de 2009 cuando mi compañero de piso y gurú tecnológico personal @nezor me mostró Spotify, una (increíble en ese momento) plataforma en la que podía escuchar música de miles de grupos en streaming. Recuerdo que durante las semanas que siguieron a ese día su ordenador se convirtió en la emisora oficial de casa y su gusto por explorar nuevos territorios musicales me permitió conocer a Vetusta Morla, un grupo madrileño de la escena independiente que difícilmente se hubiera cruzado en mi camino de no ser por esa superposición de coincidencias digitales.

El flechazo fue rápido y a los pocos días descargué el disco a través de una plataforma de P2P y lo esparcí por los diferentes dispositivos móviles que por aquel entonces usaba: portátil, mp3 y móvil. Mi carácter “evangelizador” (algunos aficionados pericos de nuevo cuño pueden dar fe de ello) me llevó a recomendar el descubrimiento musical a multitud de amigos y conocidos, con los que no tuve inconveniente en compartir fuentes: web, vídeos de Youtube, links de Spotify y como no, los 2 discos recién descargados.

A ojos de buena parte de la industria cultural de nuestro país (en otros países como Suiza no lo lo ven igual) y, a tenor de sus últimas declaraciones, también a ojos del nuevo ministro del ramo Juan Ignacio Wert, entré a formar parte del (cada vez más nutrido) grupo de piratas destructores de la cultura patria. Me convertí en un amigo del “todo gratis” sin respeto por el trabajo que los integrantes de Vetusta (e intermediarios) habían realizado para brindar su obra al público.

Fuera o no por eso, meses después acudí a un concierto suyo con unos amigos a los que había captado para la causa con algún playlist confeccionado a conciencia. El directo mejoró las expectativas creadas con el disco y la buena nueva se propagó en nuestros círculos de amistades (sin Google+ de por medio). A ese concierto le siguieron un par de festivales abarrotados (de piratas que pagamos el correspondiente abono) a los que muchos nos sumamos por encontrar a Vetusta Morla en el cartel. Por el camino hubo quien compró discos, merchandising, suscripciones a Spotify y nuevos dispositivos móviles en los que poder disfrutar, entre otros, aquellos 2 discos del grupo madrileño. Eso sí, muchas de esas compras incluían el correspondiente “canon pirata” que nos recordaba, previo pago, nuestra falta de respeto hacia los creadores culturales (por no comprar el CD o el vinilo ¿original?).

No he calculado el dinero que he gastado en Vetusta Morla, ni el que mi influencia puede haber hecho gastar a otros. Tampoco tengo idea del dinero que de forma indirecta se ha movido a partir de aquellas canciones en Spotify y de mi posterior descarga por P2P pero sí sé que todo esto no hubiera sucedido sin la intervención de varios “piratas” sin ánimo de lucro.

El consumo de productos culturales gira hoy entorno a dos variables: tiempo y dinero. En función de cual de los recursos tengamos en mayor cantidad, tenderemos a bucear en la Red en busca de “opciones gratuitas” de consumo cultural o demandaremos opciones de calidad garantizada al alance de un click en cualquier dispositivo. Conozco a mucha gente que cambiaría el tiempo que dedica actualmente a la búsqueda y descarga P2P (con impredecible resultado) por opciones de calidad multidispositivo a un precio razonable (en aquellos sectores en los que ya han encontrado opciones que satisfacen sus necesidades, ya han dado el paso).

Pero, ¿por qué no cubre esta evidente demanda la industria cultural en lugar de tratar de hacernos volver la vista a Gutenberg?, ¿Por qué en lugar de satisfacer al cliente, lo insultan y menosprecian?, ¿Por qué en lugar de caminar un paso por delante del consumidor, se empeñan en ir dos por detrás y en tratar de obligarnos a detenernos a esperarlos?

Y no, desde 2009 hasta hoy no he comprado ningún disco de Vetusta Morla pero sí puedo contaros que volveré a verlos en directo en el Palau de la música de Barcelona en febrero. ¿El precio de las entradas? Como todos los regalos, y este lo fue, no tiene precio, pero con el dinero invertido bien hubiera podido comprar para mí y mi acompañante toda su discografía en CD.

Comparte

3 comentarios en “Tiempo y dinero

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. En una época donde sabemos que hay que cambiar muchos modelos que hasta la fecha habían sido válidos… los diferentes avances y revoluciones en la forma de comunicarnos también deben tener su repercusión en la industria cultural y musical… se tiene miedo a la pérdida de un control de la situación que de este modo se les escapa, por eso cada día hay más grupos y bandas y prefieren auto editarse su trabajo. Como esta opción http://www.autoeditarte.com/ o gente que cada vez lo va difundiendo https://www.facebook.com/note.php?note_id=187699694584404. O esta gente joven de por aquí que también le están poniendo mucho entusiasmo y trabajo en dinamizar este sector: http://www.meetbands.es/sample-page/

    1. Ante los cambios siempre hay gente que ve problemas y quien oportunidades. Confiemos y ayudemos a este segundo grupo en el que tú también te encuentras. Gracias por tu comentario Jorge,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Warning: fsockopen(): unable to connect to www.sweetcaptcha.com:80 (Connection timed out) in /homepages/17/d333400016/htdocs/wp-content/plugins/sweetcaptcha-revolutionary-free-captcha-service/library/sweetcaptcha.php on line 73
Couldn't connect to server