Todo vale, también en comunicación (I)

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Mucho ha pasado desde la última vez que junté unas líneas y buscando un denominador común a lo mucho que ha sucedido, me ha llamado la atención la deriva hacia un nuevo modelo de comunicación: el “todo vale”. En 3 capítulos (la ilegalización de Bildu no lo fue finalmente y todavía colea. Del asesinato de Bin Laden hay poco que añadir, salvo que los valores que supuestamente hicieron moralmente superiores a las democracias occidentales, se tambalean) y a partir de 4 ejemplos  pretendo ilustrar esta “nueva” categoría: el ataque del PP a RTVE, la batalla Real Madrid-Barça, la ilegalización de Bildu y el asesinato de Bin Laden (por supuesto, estaré encantado de ampliar con vuestras aportaciones). De la boda Real británica, sólo destaco la estupenda propuesta del Guardian -una más- de dejar a elección de los lectores activar o no la información del enlace matrimonial.

Ana Pastor, la excusa perfecta

Si en mi anterior entrada me sorprendía de que todos nos sorprendiéramos con la profesional entrevista que Ana Pastor realizó a Ahmadineyad, ahora mi sorpresa (cada vez menor, eso sí) llega por el cuestionamiento del Partido Popular a su persona, como excusa perfecta en su cruzada contra TVE.

La estrategia de comunicación del Partido Popular se sustenta en un indisimulado deseo de que pase el tiempo (hasta los diferentes comicios). Trata de focalizar la atención en los (muchos) errores del Partido Socialista y evitar por todos los medios que se hable de sus propuestas de futuro (es de suponer que estas propuestas existen pero deben ser “impopulares”, al estilo Cameron, y prefieren no hacerlas públicas). Desde el punto de vista de la comunicación, una estrategia a la contra lícita.

Donde cruzan la línea roja es con su ataque al mensajero para desviar la atención del mensaje. Con los precedentes, acusar de parcialidad a RTVE y entrar en una batalla de tiempos en pantalla es cuanto menos reprobable. Usar como chivo expiatorio a Ana Pastor, una periodista íntegra y comprometida con la televisión pública es jugar sucio (vean este vídeo para comparar interpelaciones a políticos de difente signo político).

Dejando de lado la absurda batalla de los segundos de cobertura diaria en los informativos y partiendo de que RTVE es una excusa como cualquier otra para que los principales partidos políticos sigan sin hablar de lo que realmente importa, si el Partido Popular abre el debate, como aspirante a gobernar, debe hacerlo con propuestas de mejora concretas y poniendo sobre la mesa un modelo alternativo.

Caer en generalidades vacías como la idílica apelación de María Dolores de Cospedal a “una televisión pública imparcial y de una objetividad meridiana” es tratar a los ciudadanos de imbéciles (una vez más); es obviar su pasado al frente del gobierno español durante 8 años; es olvidar que el Partido Popular es partido de gobierno en muchas autonomías con televisiones públicas y sobre todo, es desresponsabilizarse del rápido acuerdo que alcanzaron con el PSOE para nombrar al actual Presidente de la Corporación, Alberto Oliart.

Los partidos políticos, y esto es algo que afecta sobre todo a PSOE y PP, siguen comunicándose con la ciudadanía a través de mensajes vacíos, superfluos, edulcorados. No hay profundidad, no hay sinceridad, no hay proyecto y sólo asoma un claro interés electoral cortoplacista. La brecha que están abriendo entre ciudadanos y políticos es cada vez mayor y no parecen tener ningún interés en hacer autocrítica y reconducir la situación.

Tal vez, cuando se den cuenta del problema que están generando(se), dejarán de preocuparse por los segundos de pantalla que obtienen y se centrarán en lo realmente importante: cada vez hay menos ciudadanos dispuestos a escucharles y mucho menos a creerles.

Próximo capítulo: especial sobre las 4 batallas del siglo (deben andar ya por 25 en estos 12 años) entre Barça-Madrid. Tranquilos aquí tampoco hablaremos de fútbol.


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