Subidos a La Noria

Hace tiempo que vengo dándole vueltas a la dimensión global y unitaria de las estrategias de comunicación de los mercados y la desorientación y aleatorización de las tácticas de comunicación de los estados y administraciones. Primero presentemos los (discutibles) hechos: vivimos inmersos en una crisis de dimensiones todavía incalculables (en lo económico y lo social), provocada principalmente por un sistema financiero incontrolado e insaciable que fue víctima de su propia codicia. Ante ese desmoronamiento, las administraciones públicas de este y otros países acudieron al rescate “del sistema” cargadas de ese dinero que no es de nadie, el de todos nosotros.

Los mercados recuperaron fortaleza y henchidos levantaron el dedo acusador contra esas mismas administraciones y organismos, exigiéndoles la reducción de su endeudamiento y el cambio de las reglas del juego; véase: derribo paulatino de las compuertas del sistema de bienestar social y desregulación total. Es decir: el imprudente auxiliado se convirtió en verdugo de su cuidador al sanar.

Hasta aquí los (discutibles, si lo prefieres) hechos, pero ¿cómo han gestionado su comunicación los representantes de ambos “bandos” y qué percepciones han conseguido en la ciudadanía, particularmente en la española?

Si hay algo que han hecho bien los lobbies neoliberales y financieros hasta ahora es comunicar. Por centrar la cuestión en la sociedad española, es evidente que el sentimiento de culpa está instalado: percibimos como lógico el desmantelamiento de nuestros derechos tras nuestro “imprudente comportamiento”; entendemos justa, “por insostenible”, la reducción gradual de la protección social que nos habíamos dado; e inclinamos la cabeza ante la “inexorable necesidad” de trabajar más por menos, aceptando al mismo tiempo como algo inevitable el crecimiento exponencial de las desigualdades sociales. Aunque, el mayor éxito en el medido plan de comunicación global de los mercados es nuestra involución (¿por hastío?) como sujetos pasivos y alienados.

Y mientras tanto, con este panorama de culpabilidad, pasividad e incredulidad que permite acometer la destrucción de los resortes del sistema de bienestar con impunidad, ¿qué hacen los representantes públicos por comunicar/se con los ciudadanos para rescatarlos de esa desidia a la que los han dejado caer?, ¿qué estrategia de comunicación siguen partidos políticos y gobiernos para cambiar percepciones y generar ilusión, confianza e implicación? (tema aparte es si realmente son conscientes de lo que se juegan, si les preocupa y hasta qué punto sus cuitas internas de poder les tienen distraídos de sus obligaciones. Seamos ingenuos en esto y supongamos que simplemente son incapaces).

Nuestros representantes han decidido subir (nos) a la noria de las vanidades y emplear tácticas electoralistas cortoplacistas. Con más de un 20% de paro, el estancamiento de nuestro sistema productivo y un cambiante y fracasado sistema educativo, los políticos españoles (rodeados de asesores y especialistas en todo y más) acuden a La Noria (hay lista de espera de políticos deseosos de sentarse frente a Jordi González) a arreglar sus problemas de comunicación con la sociedad.

Y es que, como bien sabemos todos (abro ironía mode), todos los problemas de nuestro país, de los partidos y de los políticos es la deficiente comunicación de sus excelentes planes, hecho que deriva en una distorsionada percepción de la población, que erróneamente nos lleva a creer que tales planes son improvisados o inexistentes y que las cabezas visibles de los partidos están escasa o nulamente preparados para liderar. Y todos sabemos, incluida Belén Esteban, que si hay un foro político limpio, neutro, riguroso y con capacidad de añadir valor a la sociedad ese es La Noria y por extensión Telecinco (hasta aquí ironía mode).El sitio elegido para hablarle “al pueblo” ya es en sí mismo un mensaje de la situación por la que atraviesa nuestra clase política.

A mí, llámame mal pensado si quieres, pero entre Noria y Noria, empieza a rondarme la descabellada idea de que, si no existe un plan de comunicación para cambiar la dinámica derrotista de la ciudadanía es simplemente porque no existe proyecto, ni líder que lo encabece. Es decir, que hemos sido derrotados por incomparecencia.

6 comentarios en “Subidos a La Noria

  1. “Nuestros representantes han decidido subir (nos) a la noria de las vanidades y emplear tácticas electoralistas cortoplacistas”

    En vista de que en las encuestas aparece Belén Esteban con más (y mejor) popularidad que cualquiera de los “líderes” políticos de este país, mediante un complejo sistema de deducción y benchmark han llegado a la conclusión de que la mejor manera de acercarse al pueblo (pueblo = votos) es apareciendo en las refriegas donde aparece la referida a ver si de esta forma consiguen llegar al 5 en el CIS.

    Me gustaría añadir a tu brillante post que cada día veo menos claro que existan tácticas, planes o pensamiento de algún tipo. Tan sólo observo desorden, medidas oportunistas y creación de ruido político. No llegan mensajes claros porque se carece de objetivo y proyectos que le acompañen. Por tanto, soy de los que creen que al final cada uno termina allí donde debe estar y qué mejor que en la noria, que da vueltas y vueltas sin parar ….

    1. Totalmente de acuerdo Fernando. En lo político, el drama de este país es la ausencia de proyecto. Los objetivos se limitan a las encuestas/elecciones “de mañana”.

      Me encantaría poder asistir a un debate en el que se hablara de la España de 2025, en el que se contrapusieran objetivos, proyectos, propuestas y reformas estructurales. No pierdo la fe en que poder escribir algún día una entrada sobre la estrategia de comunicación de cada una de las opciones políticas, pero eso por el momento es ciencia ficción.

      El problema de los ciudadanos es que los políticos no se suben solos a esa Noria, nos arrastran en su mediocridad e hipotecan nuestro futuro.

      Gracias por tu interesante reflexión Fernando,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *