El taxista 2.0 y la capacidad transformadora de los jóvenes

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Hace unos días, en un trayecto desde el aeropuerto de El Prat un taxista me comentaba con tono épico: “vuestra generación (la de los jóvenes se entiende) está dormida, por mucho menos de lo que os están haciendo a vosotros, en mi época (tendría unos 50-55 años) la hubiéramos montado”. Su rotundidad me hizo reflexionar y no pude más que asentir. Quizá no estamos a la altura de lo que de nosotros se requiere en momentos tan cruciales como los que vivimos: ¿desinformación?, ¿pasotismo?, ¿impotencia?, ¿adormecimiento?

En el trasfondo del comentario de este taxista planeaban varios temas: la huelga general del 29-S, la reforma laboral recientemente aprobada, las escandalosas cifras del paro, la precariedad, la aparente impunidad de los “principales responsables de la crisis”, el cuestionamiento del aparato sindical, etc. Lo que más me sorprendió del razonamiento de este taxista no fue su apelación a la movilización, sino su batería de fuentes informativas: este buen hombre no sólo se basaba en sus batallitas de juventud, estaba al corriente de los desclasificados de Wikileaks, era oyente del podcast de “Es la mañana” con Jiménez Losantos y seguidor de Escolar en Twitter, además de comentarista habitual del blog de Enrique Dans. Gracias a su móvil de última generación y su conexión ADSL en casa, este hombre era un analista político 2.0 en toda regla.

No pude evitar pensar en qué hubiera sido capaz de hacer ese taxista hace unas décadas con canales de comunicación y recursos tecnológicos como los que disfrutamos hoy en día. Canales que hacen de la inmediatez y la ubicuidad algo al alcance de cualquier mortal, canales multiplicadores creados para devolver al ciudadano parte de la capacidad de transformación que los mecanismos del poder le han ido robando. Ese taxista estaba en lo cierto, estamos bajo los efectos de algún extraño somnífero.

Muchas cosas son ciertas: hay sindicalistas que son auténticos parásitos, medidas gubernamentales aberrantes, criminales económicos impunes y una falta de ideas y liderazgo en la clase política pasmante. Pero hay otra realidad a la que no podemos ser ajenos: “los jóvenes” hemos abdicado de nuestro derecho a participar en la transformación social y económica de nuestro entorno. En un momento donde sobran los motivos y las fórmulas para alzar nuestra voz, parece como si nada de esto fuera con nosotros, como si todo estuviera ya escrito.

Como situación análoga, y por difícil que resulte de creer, muchas compañías todavía siguen afirmando que prefieren que no se hable de ellas en Internet. No se dan cuenta de que las conversaciones entorno a ellas seguirán existiendo, tanto si deciden estar presentes activamente en Internet o no. La única diferencia es que teniendo una participación activa podrán influir en la percepción que sobre ellas se genere y podrán interactuar directamente con sus públicos, obteniendo de paso una información valiosísima. Respecto a nuestro futuro, los jóvenes nos encontramos en la misma posición que esas empresas. Podemos decidir no participar en la construcción de la realidad socio-económica en la que viviremos, pero eso no evitará que otros la sigan diseñando acorde a intereses alejados de la razón y el sentido de justicia social.

Por si a alguien se lo ha parecido, esto no es un llamamiento a la huelga. Es un alegato en favor de nuestra participación activa en las transformaciones que debe acometer nuestra sociedad. Es una llamada a toda esa gente con talento, energía y sentido de la justicia para que luche de forma enérgica por hacer oír con más fuerza la voz de todo aquel que tenga algo que aportar. Es una apelación a tu conciencia, a tu sentido de la responsabilidad y al carácter emprendedor y solidario, que en mayor o menor medida, todos llevamos dentro. Es una llamada a la reflexión para buscar alternativas creativas que nos permitan manifestar nuestra disconformidad con aquello que nos parezca injusto.  Y por supuesto, es un artículo de sincero agradecimiento a todos los taxistas 2.0 del mundo que no han caído en el sarcasmo, el conformismo y la indiferencia.

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6 comentarios en “El taxista 2.0 y la capacidad transformadora de los jóvenes

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