El fin

 

Espanyol

“Guanyarem, no en tinguis cap dubte, avui guanyarem”, esas fueron las palabras de un veterano aficionado a un niño en la cola de una tienda minutos antes del inicio de lo que en otra época fue un derbi. Supongo que esa fe (casi) inquebrantable de los suyos es la que le ha permitido al Espanyol sobrevivir 115 desafiando a la lógica y los elementos. Una resistencia que es en sí misma nuestra principal victoria pero que a su vez ha sido germen de infinitas guerras intestinas, fuente inagotable de bilis y manto de innumerables decepciones que han acabado por hacer del hastío un estado de ánimo irreversible para gran parte de la menguante parroquia blanquiazul.

No es una cuestión de voluntad. Hemos querido agarrarnos con todas nuestras fuerzas a cualquier brizna de esperanza en el camino para seguir creyendo que tal vez, esta vez sí, pasaría algo que recalculara nuestra inequívoca ruta hacia el abismo: tal vez el próximo torneo de Copa signifique un punto de inflexión, tal vez el siguiente derbi nos haga sentir orgullosos de nuevo, tal vez ese plan de saneamiento sea el definitivo, tal vez… el cortoplacismo ha sido tan miope y tan gris que sin darnos cuenta nos ha corroído los sueños y con ellos la ilusión.

Hemos renunciado a las formas, a los principios y a tener una identidad propia a cambio de un poco más de tiempo que nos permitiera agarrarnos una vez más al eterno ‘tal vez’; hemos aceptado que en el campo y en el palco nos represente cualquiera de cualquier forma a cambio de poder tirar una vez más los dados de nuestro azar, esos que siempre nos han sido esquivos. Seguir leyendo “El fin”

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Los nadie del fútbol

Punk football, FC United of Manchester
Mick Dean, FCUM photography https://www.flickr.com/photos/38910764@N03/

La luz de los focos, el olor a puro y la estridente música de la megafonía aturdían mis sentidos. Atrincherado tras una portería escudriñaba el estadio con la mirada, incapaz de fijar mi atención en ningún punto. Ajeno todavía a los automatismos del aficionado habitual, todo me resultaba nuevo aquel 9 de enero de 1991. Del Orihuela Deportiva – RCD Espanyol que supuso mi bautismo futbolístico no recuerdo una sola jugada, pero permanece imborrable en mi memoria la irracional sensación de formar parte de la Historia.

Aquellos 45 minutos (mi padre consideró que era demasiado tarde para aguardar al pitido final) marcaron para siempre mi forma de observar el fútbol; desde entonces, 90 minutos me resultan excesivos, lo que pasa alrededor del terreno de juego llama tanto o más mi atención que lo que pasa sobre él, el césped mojado me huele a felicidad y siento que juego en casa sentado en gradas de cemento y hormigón.

Sin saberlo, asistí al final de una época en la que el aficionado todavía podía sentirse parte del devenir de su Club. El ocaso de un tiempo que como cuenta Enric González se inició con grupos de socios delegando en jugadores su representación en el campo. Hoy (casi) nada de aquello sigue en pie: mastodónticas multinacionales compiten con boutiques locales por atraer miradas globales; productos diseñados para ser consumidos a través de un cristal que marca la frontera hasta la que les está permitido acercarse a los antaño dueños, hoy consumidores.

Y entre unos y otros, entre poderosas multinacionales y exclusivas boutiques, una indefinida masa menguante de indiferencia. Entidades incapaces de dibujar su propio camino o de mantener la velocidad de aquellos que marcan los nuevos estándares a seguir; se extinguen irremediablemente, encomendados a algún mecenas salvador. Seguir leyendo “Los nadie del fútbol”

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Un beso del infierno

Meravellosa Minoría
Fuente: Pericos Online

Y de repente, ese autobús amarillo del que desconoces origen y destino, abre la Diagonal como una cremallera que deja al desnudo un Matrix futbolístico invisible para la mayoría.

Una Meravellosa minoría sobre ruedas que se adentra en las entrañas de la ciudad con el aplomo de quien se sabe de vuelta a casa. Y confirmas que sí, que el Espanyol existe, que es real. Que el Espanyol ha despertado de su letargo y vuelve a las calles que le vieron nacer.

Parece que por fin hemos entendido que nuestra guerra es la guerrilla; que nuestro camino es eso, un camino, no un destino. Y que si no queremos que otros desvirtúen nuestro relato, debemos escribirlo nosotros. Hoy que los clubes grandes se alejan y se vuelven artificiales, volátiles y vacíos; por esencia y por oportunidad, el camino del Espanyol es el contrario, eliminar barreras y acercarse con naturalidad a la calle y a la gente para volver a ese pasado del fútbol que será nuestro futuro: la comunidad. Seguir leyendo “Un beso del infierno”

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Un Espanyol que haga feliz a su gente

Bill ShanklyBill Shankly aterrizó en el 59 en un Liverpool en decadencia que deambulaba por Segunda sin poder acercarse al poderoso Everton del momento; y cambió el rumbo del club, para siempre. Los signos más reconocibles del actual Liverpool, desde el rojo de su uniforme hasta el ‘This is Anfield’ con el que recibe el estadio a propios y extraños, fueron obra de este apasionado escocés que además de 3 Ligas, 2 Copas y 1 UEFA, consiguió forjar una identidad reconocible y perdurable para los reds.

Más allá de sus éxitos deportivos, en la que fue su casa (solía registrarse en los hoteles con la dirección del estadio de Anfield) se le recuerda por haber hecho feliz a la gente: ‘Bill Shankly: He made people happy’ puede leerse en la estatua conmemorativa del 100º aniversario de su nacimiento.

Tratamos de complicarlo pero todo lo que el fútbol puede llegar a ser se circunscribe a las emociones y la felicidad que provoca. Se resume en miles de miradas empujando un balón que transporta sueños infinitos sobre su estela. Pensaba en ello mientras leía la noticia de esa niña “marginada” en el colegio por vestir de blanquiazul y me costaba encontrar algo de felicidad entre las sensaciones que provoca hoy el Espanyol. Muy poco que ofrecer como contrapeso a las injusticias y a la doble moral que nos rodea.

Percibo hartazgo, agotamiento y una cierta resignación producto de ese cortoplacismo gris al que se ha visto reducida la entidad. El contexto social, plagado de sinsabores, penaliza a los equipos que, atenazados por la falta de recursos, se limitan a la resistencia y el sufrimiento. Equipos, que como el nuestro, no son capaces de alimentar con sueños y esperanzas sentimientos cada vez más difíciles de legar. Y no debería ser tan difícil hacer feliz a un perico que es capaz de celebrar los corners como victorias. Seguir leyendo “Un Espanyol que haga feliz a su gente”

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Volver a emocionar

RCDE

Los grandes momentos se marcan en nuestra retina y condensan épocas, sensaciones y experiencias a las que en muchas ocasiones resulta difícil hacer justicia con palabras. Pensaba en ello mientras veía Marcats pel 21, segunda entrega de la terna de traumas que han marcado la historia reciente del Espanyol.

Leverkusen, Sarrià y Jarque han fundido en uno solo los corazones de miles de personas, blanquiazules o no. Emociones compartidas sin matices que nos han movido a la acción para construir tras la desolación inicial. Puntos de inflexión que han ayudado a cimentar una identidad luchadora y un tanto hermética. Una personalidad marcada por un instinto de supervivencia que nos hace especialmente hábiles en la adversidad.

Lágrimas, abrazos, suspiros, risas, nervios, ansiedad y miradas transparentes movidas por una energía; a veces constructiva, a veces lo contrario, que hacía latir esa gran trinchera de barricadas que es el Espanyol. Emociones que se han esfumado dejando paso por agotamiento a la indiferencia, el hartazgo y la resignación. Ilusiones que han muerto en un presente condenado a no tener más futuro que el previsible siguiente partido.

Demasiado tiempo apelando a la militancia, demandando un penúltimo esfuerzo para mantener a flote la nave. Demasiadas palabras vacías y promesas sobre papel mojado. Demasiadas exigencias sin retorno, incompatibles con un presente que nos exige el 100% de nuestra energía para superar ese partido diario que es hoy la vida. Demasiado cortoplacismo miope que nos ha robado los sueños. Porque eso es el fútbol: sueños colectivos sobre un tapiz verde; ilusiones compartidas y significados subjetivos e irracionales que hacen que la pelota siga rodando en campos como el nuestro, donde la razón lleva más de 113 años estrellándose. Seguir leyendo “Volver a emocionar”

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