Algo por lo que merezca la pena ¿seguir perdiendo? 

RCD Espanyol, derbi

¿Recuerdas ese suave susurro en el silencio de aquella canción que consiguió erizar el vello de tu piel?, ¿el fragmento de aquel libro que durante unos segundos te heló la sangre al recrearlo mentalmente?, ¿la escena que te provocó un nudo en el estómago mientras notabas como las cuencas de tus ojos se humedecían?, ¿y aquel gol en el último minuto que te hizo gritar y abrazar a desconocidos? Emociones imborrables que han ido configurando tu forma de ver y sentir la vida. Esa es ya la única victoria al alcance del RCD Espanyol: volver a emocionar a los suyos para formar parte de sus vidas.

Porque tú también lo sabes, aunque no quieras repetirlo en voz alta: vamos a perder esta “guerra”; en realidad, nunca tuvimos opción alguna de ganarla. El Espanyol, como tantos otros equipos, fue siempre carne de cañón de un fútbol que quedará en manos de las multinacionales que más y mejor sepan vender su producto. Aún en la aparente abundancia que nos aguarda, nuestro destino seguirá estando ligado, en el mejor de los casos, a las páginas secundarias de una historia global que no protagonizaremos. Nunca nos hizo falta en realidad.

Aunque no podamos ganar la “guerra”, en el Espanyol nunca nos hemos caracterizado por rendir batallas antes de lucharlas como si fuera la última. Es la forma de vida que debería representar el Espanyol: una lucha diaria basada en dar el 110% de nuestras posibilidades en todo lo que hacemos. Un pulso mantenido por escribir nuestro propio relato en contra del destino que nos aguarde. El RCD Espanyol es, o al menos debiera ser, una rebelión; un desafío permanente al estatus quo. Un Club irreverente que camina contracorriente.

Un derbi nunca será un partido más

Sé que muchos de vosotros, jugadores de paso en muchos casos, nunca lo entenderéis y no podemos culparos por ello. Incluso para nosotros resulta difícil de explicar en ocasiones. Es un sentimiento al fin y al cabo, algo irracional que no es necesario que entendáis ni compartáis. Basta con que lo respetéis y honréis como mejor sepáis. Es suficiente con que los once que el próximo 2 de enero saltéis al césped olvidéis el mundo que os rodea durante 90 minutos y juguéis solo para nosotros. Para vuestra pequeña gran aldea.

A cambio de vestir nuestra camiseta frente al FC Barcelona solo os pediremos que nos deis algo que poder recordar. Solo os exigimos que nos hagáis sentir representados en el campo. Como si cada perico derrotado por la realidad del fútbol durante estos 116 años saltara al césped con vosotros, dispuesto a dejarse el alma por ofrecer una última jornada épica a los nuestros.

Porque no es un partido más y nunca debimos dejar que nadie nos convenciera de ello. Como espanyolistas, cada derbi fue, es y será el partido de nuestras vidas, el día que cada perico espera poder legar para mantener vivo este sentimiento huérfano. Así que, cuando estéis en la caseta antes del partido, recordad que no sois vosotros, somos nosotros. Saltad al campo a hacer historia. Porque si nos ofrecéis algo que poder contar, seréis eternos en nuestra memoria colectiva.

Dadnos algo con lo que poder emocionarnos, ofrecednos algo por lo que merezca la pena seguir perdiendo: devolvednos el derbi. 

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