Un beso del infierno

Meravellosa Minoría
Fuente: Pericos Online

Y de repente, ese autobús amarillo del que desconoces origen y destino, abre la Diagonal como una cremallera que deja al desnudo un Matrix futbolístico invisible para la mayoría.

Una Meravellosa minoría sobre ruedas que se adentra en las entrañas de la ciudad con el aplomo de quien se sabe de vuelta a casa. Y confirmas que sí, que el Espanyol existe, que es real. Que el Espanyol ha despertado de su letargo y vuelve a las calles que le vieron nacer.

Parece que por fin hemos entendido que nuestra guerra es la guerrilla; que nuestro camino es eso, un camino, no un destino. Y que si no queremos que otros desvirtúen nuestro relato, debemos escribirlo nosotros. Hoy que los clubes grandes se alejan y se vuelven artificiales, volátiles y vacíos; por esencia y por oportunidad, el camino del Espanyol es el contrario, eliminar barreras y acercarse con naturalidad a la calle y a la gente para volver a ese pasado del fútbol que será nuestro futuro: la comunidad.

Pero salir de la negativa espiral en la que estábamos instalados pasa también por tomar conciencia de nuestro carácter bipolar: podemos llegar a ser tan maravillosos como infernales. Una larga historia de sinsabores aderezada con una acentuada sensación de soledad y desamparo han desarrollado nuestra acidez, un cierto grado de paranoia y una peligrosa tendencia a la autodestrucción. Durante décadas hemos levantado trincheras y gastado nuestra energía en luchas intestinas que nos han transformado en francotiradores impacientes de tecla fácil. Más de un siglo de entrenamiento en la adversidad también nos ha proporcionado las herramientas y habilidades necesarias para sobrevivir en las peores condiciones, para cruzar el rubicón de forma rutinaria y deambular con naturalidad sobre el alambre. Hemos desarrollado un espíritu irreductible y una capacidad de lucha inagotable.

El Espanyol ha vuelto a la calle y espero que sea para quedarse. Las distancias cortas nos favorecen porque tenemos el encanto irreverente de los chicos malos de las películas; esos chicos malos que suelen nadar contracorriente y que tanto asustan a suegros como Trias. Y es que, parafraseando a Serrat: el Espanyol no es un buen yerno, es casi un beso del infierno pero un beso al fin.

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3 comentarios en “Un beso del infierno

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