La verdadera Marca España

Marca España
Fuente de la imagen http://www.bululu2120.com/2012/04/22/lectura-de-el-quijote-para-el-dia-del-libro/

Lo oigo casi a diario desde hace un tiempo y las sensaciones que me provoca han ido evolucionando desde el enfado inicial a la indiferencia pasando por la burla. Es la vacía Marca España: ese ente abstracto e indefinido que debería servir para proyectar un qué, un cómo y un para qué de España que ayudara a mejorar la percepción sobre nosotros. Y es en ese ‘nosotros’ dónde radica lo ilusorio: porque antes de pensar en la marca, deberíamos ser capaces de definirnos; y en esta encrucijada llamada España, lo único que tenemos claro es todo lo que no somos y todo lo que no queremos ser.

Es más, en el improbable caso de que nos pusiéramos de acuerdo para definir lo que somos, o mejor dicho, en el improbable caso de que nos pusiéramos de acuerdo, sin más, necesitaríamos ir un paso más allá para establecer juntos una meta, un objetivo, un qué-queremos-ser-de-mayores. Y tras eso, tras acordar lo que somos y lo que queremos ser, entonces sí, podríamos hablar de marca. Pero eso, como ya intuirá cualquiera que tenga la mala costumbre de seguir la actualidad o de leer algo sobre nuestra historia, es tan probable como que Mariano Rajoy diga una verdad. Y con esos mimbres, crear una marca es tan útil como recoger los excrementos del perro con papel de regalo: no deja de ser una cagada.

Pero en mi opinión sí existe una Marca España: la que construyen todos los españolitos que han salido a buscarse la vida por el mundo; en una proporción importante jóvenes, con formación y con ganas. Españoles que marcarán lo que se perciba de España en sus países de destino; una percepción, que si todo va medio bien, mejorará a la actual.

Y es que, contra la extendida idea de catástrofe nacional que se asocia a la emigración de talento, creo que en el medio plazo representará nuestra principal vía de escape a la mediocridad y a la indignidad reinante, especialmente entre aquellos llamados a dar ejemplo.Ciudadanos que con su ejemplo pueden ayudar a mejorar la forma en la que nos ven los de fuera, y a que los de dentro levantemos la vista para mirar más lejos. Una generación que hoy, haciendo de la necesidad virtud y de su capa un sayo, ha descubierto que las mejores salidas en España siempre se encuentran por tierra, mar y aire.

Sí, es duro, por no decir que es una putada, para todos esos chavales (y no tan chavales), que sintiéndose en muchos casos engañados, dejan atrás familia, amigos, parejas y vidas planeadas para jugársela fuera, muchas veces a una carta. Pero al mismo tiempo, ese amargo trago del presente representa la única oportunidad de futuro para los que se van, y para la sociedad que dejan atrás. La oportunidad de que al regresar, aunque sólo sea en Navidad, les escuchemos contar que más allá de Pirineos, Atlántico y Mediterráneo hay un mundo con el que establecer vínculos para mejorar (nos), de que a fuerza de repetírnoslo nos convenzamos de que si queremos podemos.

La oportunidad de que con su fuerza nos empujen a coger las riendas de nuestro destino y a pasar de la queja a la acción para cambiar lo que no nos gusta.

Si lo lográis, además de mandar al infierno a esas figuras de cera que hoy construyen Marca España desde la frivolidad, la impunidad, la corrupción y la desvergüenza, nos demostraréis que cada uno de nosotros, si quiere, puede dejar marca. Hacedlo y no olvidéis volver, aunque sólo sea para explicarlo.

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