Aprender a mirar hacia otra parte

En las ciudades pequeñas y los pueblos es difícil ver vagabundos (o al menos era), todo es más tuyo, hasta la miseria de los otros. En las grandes ciudades la sensación de distancia es mayor y el ojo acaba acostumbrándose a todo (en parte como mecanismo de defensa). Soy poco amigo de las moralinas y el buenismo, la historia está plagada de desdichados y seguramente ésta no será la peor época para ellos, aunque sí la más cobarde.

-“Mamá, ¿por qué está ese hombre durmiendo en la calle?”

“Shh, no lo señales, ¡y no lo mires!”

Lo escuché hace unos días y me dieron ganas de correr hasta ponerme a la altura de aquel niño y decirle: “ese hombre duerme en la calle porque en la vida no todos ganan. Ese hombre duerme en la calle porque tu madre, tu padre, yo y unos cuantos millones de cabrones más, miramos hacia otra parte cuando lo tropezamos”. Lógicamente no lo hice, esas cosas no hace falta decirlas. A mirar para otra parte aprendemos sobre la marcha y no se olvida nunca, es como montar en bicicleta.

Luego crecemos… y además de mirar para otro lado cuando vemos a un vagabundo, giramos la cara ante las imágenes de guerra, ante las películas duras, ante las noticias desagradables, ante los trapicheos del vecino, ante el nepotismo del alcalde, ante las corruptelas del cacique local, y ante todo aquello que pensemos que no nos incumbe y nos puede hacer sufrir. Más tarde, cuando todo empieza a irnos menos bien, nos indignamos ante la corrupción y las manifiestas injusticias de un sistema que hemos ayudado a consolidar, por acción u omisión. Descubrimos que más allá de nuestra frontera imaginaria, la gente sigue muriendo y matando y que hay lugares en los que, como decía Eduardo Galeano, la vida de Los nadies vale menos que la bala que los mata.

Nos auto engañamos pensando que si miramos a otra parte, en aquel lugar que no cubre nuestra mirada no pasa nada. Y sí, puedes mirar a otra parte y decirle a tu hijo que también lo haga, pero lo que cada vez te va a resultar más difícil es seguir haciéndote el sorprendido.

Si te pareció intersante, comparte esta entradaShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on Google+Pin on PinterestEmail this to someone

2 comentarios en “Aprender a mirar hacia otra parte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Warning: fsockopen(): php_network_getaddresses: getaddrinfo failed: Name or service not known in /homepages/17/d333400016/htdocs/wp-content/plugins/sweetcaptcha-revolutionary-free-captcha-service/library/sweetcaptcha.php on line 73

Warning: fsockopen(): unable to connect to www.sweetcaptcha.com:80 (php_network_getaddresses: getaddrinfo failed: Name or service not known) in /homepages/17/d333400016/htdocs/wp-content/plugins/sweetcaptcha-revolutionary-free-captcha-service/library/sweetcaptcha.php on line 73
Couldn't connect to server