La inmediatez no nos deja ver el bosque

El árbol no nos deja ver el bosqueTengo muy interiorizadas unas palabras que nos dedicó Iñaki Gabilondo a la primera promoción de Comunicación Audiovisual de la UPV en Gandía: “la gente se está acostumbrando a que las noticias lleguen al instante, simplificadas hasta desnaturalizarse y con un lacito. Y la realidad no es así”. Era 2001 y desde entonces esa advertencia no ha dejado de cobrar sentido. Como sociedad nos hemos acostumbrado a vivir, no al día, sino al minuto. No hay tiempo para la reflexión y el análisis, no hay tiempo para mirar atrás o adelante, no hay tiempo para el tiempo.

Si hay algo que representa bien esa inmediatez a la que nos hemos entregado es el fútbol. Como bien describió Luis Aragonés hace unos años, “¡el fútbol es ganar, ganar y ganar. Y volver a ganar, ganar y ganar!”. El ayer no existe, no hay crédito para nada ni nadie. Sólo cuenta el presente. La única victoria que importa es la siguiente y las palabras proyecto, planificación o futuro no son más que atajos que pierden su significado cada vez que echa a rodar el balón. Y pase lo que pase, el balón debe seguir rodando.

Y ahí es donde entra en juego la política, un sector con un alto interés en que siga rodando la pelota y que además se rige por patrones muy similares a los del fútbol. Secuestrados por el ansia de alcanzar la siguiente victoria, políticos de uno y otro signo han hipoteca y vendido su alma al diablo por alcanzar un poder cada vez menos real. Y el problema es que, como bien dijo Jose María Aznar hace unas semanas, “las deudas siempre se pasan al cobro en el peor momento”. Y ese momento ha llegado. Cuando más necesaria es una clase política solvente en la que poder confiar y cuando más apoyo necesitan las administraciones para poder responder con fortaleza ante las amenazas, más profundo es el distanciamiento con la ciudadanía y más baja es su reputación.

Pero si hay un sector que por responsabilidad debe distanciarse y denunciar el cortoplacismo y la inmediatez, es el periodismo. Lejos de lo que pueda parecer, su papel es ahora capital para sentar las bases de una nueva sociedad con valores diferentes a los que nos han arrastrado a esta espiral de caos sin ayeres ni mañanas. Hay cosas que no se pueden explicar 10 segundos después de que sucedan, en 140 caracteres y como decía Gabilondo, con un lacito. No, la realidad no es tan simple y no deben caer en la tentación de hacer lo más fácil. Su papel en la sociedad es otro. Proporcionar una información de calidad requiere tiempo: investigar, contrastar, reflexionar, pulsar, seleccionar, replantear, etc.

Por su naturaleza, los medios sociales viven de la inmediatez y abren la puerta a la participación de cualquier ciudadano (especialmente de los periodistas) en cualquier tema, desde cualquier lugar y mediante cualquier dispositivo. Es la democratización de la comunicación pero no es necesariamente información. La disección y análisis de las conversaciones, datos e informaciones que circulan por la red es uno de los papeles del periodista y por extensión del profesional de la comunicación que debe conocer la naturaleza y valor de cada canal.

Lanzarse a una carrera de breaking news sería el haraquiri del periodismo, porque no es su función y porque los ciudadanos acabarán poniendo en duda su credibilidad. La sociedad sigue necesitando espacios de reflexión y análisis en los que poder confiar y eso pasa por profesionales de la información que ahora publicarán en distintos soportes teniendo al alcance de un click una cantidad ingente de fuentes multimedia y timelines repletos de voces: opiniones, informaciones, testimonios y datos.

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7 comentarios en “La inmediatez no nos deja ver el bosque

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